El rapero iraní Tomaj Salehi ha sido condenado a muerte por un tribunal revolucionario en Isfahán por delitos considerados como "corrupción en la tierra", en un contexto marcado por las protestas desencadenadas tras la muerte de Mahsa Amini, según informaron medios locales y su abogado, Amir Raesian.

Salehi, de 33 años y trabajador de un taller metalúrgico, fue acusado de sedición, propaganda contra el sistema e incitación a los disturbios, siendo esta la segunda vez que enfrenta juicio por su activismo, tras ser previamente condenado y liberado bajo fianza.