EFE | MADRID

El Real Madrid encontró su bálsamo en la visita del Athletic, en el retorno a la Liga, donde rehabilitó su ánimo y el de la afición, después de la derrota ante Barcelona.

Con temor a posibles daños colaterales del ';clásico'; y bajo sospecha la estabilidad después de hacerse públicas ciertas desavenencias en el vestuario, el Real Madrid aguardó la visita del Athletic, uno de los equipos de moda del fútbol español. Impulsado por la propuesta futbolística de su técnico, el argentino Marcelo Bielsa, en el Bernabeu por primera vez.

Sin volante de contención, el Real Madrid se plantó de inicio con Xabi Alonso, el alemán Mesut Ozil, el brasileño Kaká y Esteban Granero. Hasta hace poco irrelevante en la plantilla blanca, el madrileño fue la gran apuesta del preparador luso, que dejó en el banco, a pesar de estar lesionado el alemán Sami Khedira, a Lass Diarra.

Pepe, el hombre sobre el que ha girado gran parte de la semana, quedó al margen de la citación. A causa de una lesión, presumiblemente. Sin protagonismo. Lejos del juicio de su público por el pisotón a Leo Messi.

Alertado por el peligro rival, Mourinho buscó el ';anti Llorente';. Encontró al francés Raphael Varane. Centímetros, porvenir y poco más, quedó a menudo en evidencia ante la rapidez en las transiciones del equipo bilbaíno. Especialmente en la primera mitad. Después creció.

El Athletic abrió el marcador con una entrada de Javi Martínez por la banda derecha. Un centro hacia el corazón del área, por donde pasaba, desde atrás, Llorente, que batió a Casillas.

Tres tiros de Esteban Granero, sin problemas para Iraizoz, y uno alto hacia la nada de Karim Benzema fueron el bagaje ofensivo del Madrid hasta el minuto 25, cuando llegó el tanto de Marcelo, en una acción de pases y centros con Ozil y Benzema y, sobre todo, empeño del lateral, que llegó solo ante el meta vasco.

El cuadro merengue comenzó con ventaja la vuelta de vestuarios. En su mejor jugada de ataque, Iturraspe agarró por el pantalón a Kaká dentro del área y Ronaldo transformó el penalti. Sonrió el luso tras marcar el gol.

El panorama cambiaba. En el aire la capacidad de reacción del Athletic, con la necesidad de marcar. De entrada, adelantó líneas y su presión fue mayor. Asumió valiente el riesgo. Aun a sabiendas del peligro a la contra del Madrid.

Bielsa metió a  Gaizka Toquero e Ibai Gómez como primera medida. Dos delanteros. Pero apenas dio tiempo a comprobar su efecto. Un contraataque blanco manejado entre Ozil y Benzema supuso un penalti al alemán, aunque la jugada terminó en gol, y en expulsión de De Marcos. Ronaldo volvió a transformar y a firmar la sentencia.

José Callejón redondeó la cuenta en plena agitación de la grada. Cerró un centro de Higuaín y silenció las protestas de la mayoría de la afición.