Uno de los capítulos más eufóricos para la Selección Mexicana en la pasada Copa del Mundo fue la eliminación de Ecuador en los Dieciseisavos de Final. En un compromiso que el Tricolor controló, los ánimos del cuadro sudamericano se encendieron en la recta final, provocando que el defensor Piero Hincapié viera la tarjeta roja de forma prematura tras dirigirse a Santiago Giménez con la boca tapada, un acto condenado por la "Ley Prestianni".
A pesar del enorme revuelo mediático que generó la jugada, el delantero azteca se ha mantenido fiel a los códigos no escritos del balompié, guardando absoluto silencio sobre las palabras de su rival. La incógnita cobró fuerza este fin de semana en un evento comercial de la marca de lujo Bvlgari, donde un niño aprovechó la oportunidad para lanzar la pregunta que miles de aficionados mexicanos se siguen haciendo sobre el jugador del Arsenal.
Giménez reconoció con una sonrisa que la intriga sobre ese cruce verbal es una constante en las calles del país. El atacante aclaró con madurez que revelar lo que sucede dentro de la cancha va en contra de su profesionalismo, argumentando que esas intensas reacciones forman parte del calor del momento del partido y no corresponden a un enojo real o duradero.
"La verdad, desde que he estado caminando en las calles de México todo el mundo me pregunta lo mismo. No sé si tengas edad para saber lo que me dijo. La realidad es que entre futbolistas tenemos códigos, lo que pasa en la cancha queda en la cancha. Sé que si lo digo aquí rompería un código, entonces no puedo decirlo", confesó textualmente el actual ariete del Milán.
Panorama complicado para Giménez en Italia
Dejando de lado las anécdotas mundialistas, el panorama inmediato para Santiago Giménez luce sumamente complejo en el plano de clubes de cara al arranque de la campaña 26/27 en el Viejo Continente. En el último choque de la Selección Mexicana ante Inglaterra, el atacante sufrió un esguince en el tobillo que lo mantendrá alejado de las canchas por las próximas semanas.
Esta sensible baja enciende las alarmas en el entorno del futbolista mexicano, quien ya se había perdido una parte considerable del semestre anterior debido a complicaciones físicas similares. Con su regreso a Italia a la vuelta de la esquina, el ariete azteca tendrá que enfocarse al máximo en su proceso de rehabilitación para demostrarle a su club que sigue siendo un activo de alto valor.
El reto de recuperación será mayúsculo bajo las órdenes de su director técnico, Rubén Amorim, especialmente tras la reciente incorporación del delantero portugués Gonçalo Ramos a las filas de los rossoneri. Esta millonaria contratación elevará notablemente la competencia interna en la plantilla de San Siro, obligando al "Chaquito" a entregar su máximo esfuerzo para volver a pelear por un puesto en el once titular.

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