El Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea, compartió los resultados de tres estudios nuevos donde se observa una baja en el consumo del tabaco tradicional,  como en los cigarros, y se encontró que el vapeo, inhalar el aerosol o vapor que produce un cigarrillo electrónico, es ahora el mayor factor el mayor de uso de la nicotina en jóvenes. Los datos advierten que un número creciente se inicia en el consumo de estas sustancias a través de vapear, sin necesidad de haber fumado antes.

Las investigaciones fueron expuestas en el congreso anual de la Sociedad Respiratoria Europea (ERS), que se celebra en Barcelona, y junta datos de gran escala sobre hábitos de consumo en los habitantes generales, como adolescentes y adultos jóvenes. En conjunto, su función es trazar una tendencia que, según los investigadores, adelanta la edad de comienzo y avanza el consumo hacia cigarrillos electrónicos y policonsumo: la disminución del cigarrillo común no significa una reducción equivalente de la exposición a la nicotina, que aparece cada vez antes y en formatos más diversos.

Los jóvenes fuman menos pero vapean más./istock

¿Cómo afecta vapear y fumar en la adultez joven?

Un tercer estudio del mismo instituto irlandés examinó los hábitos de 3.380 jóvenes desde los 13 hasta los 25 años. Los resultados indicaron que tanto fumar como vapear aumentaba la cifra a medida que avanzaba la transición hacia la adultez. Por ejemplo, a los 25 años, el uso actual de cigarrillos electrónicos alcanzó 38% y el tabaquismo llegó a 25%. Según los autores, las personas con nenos probabilidad de ser fumadoras a esa edad eran aquellas que nunca habían capeado. Este seguimiento aporta una perspectiva más amplia a los otros dos trabajos. No solo muestra lo que ocurre en la adolescencia, sino también cómo esos hábitos pueden mantenerse o ampliarse a lo largo del crecimiento. 

Tres nuevos estudios presentados en el Congreso de la Sociedad Respiratoria Europea muestran que, aunque baja el tabaquismo tradicional, el vapeo avanza .//istock

Daños respiratorios y riesgo de dependencia del vapeo

Los nuevos estudios se basan en un contexto sobre el que ya existían señales previas. En una investigación anterior del Real Colegio de Pediatría y Salud Infantil del Reino Unido, publicada en Archives of Disease in Childhood, revista científica, que analizó más de 14.000 artículos y sintetizó datos de 81 estudios. En este informe previo unio el vapeo en menores con tos, sibilancias, bronquitis, episodios de asma y dependencia a la nicotina. También señaló una asociación entre el uso de cigarrillos electrónicos y una mayor probabilidad de iniciarse después en el consumo de tabaco convencional.

Los resultados obtenidos fueron compartidos antes de la presentación de los nuevos trabajos en la ERS, aporta contexto para interpretar el dato irlandés sobre adolescentes que empiezan a consumir nicotina directamente mediante vapeadores, sin experiencia previa con cigarrillos convencionales.

El estudio de Austria mostró que el tabaquismo tradicional cayó de 24,2% a 16,3% entre 2012 y 2024./istock

Los adolescentes que consumen nicotina tienen menor calidad de vida

En otro estudio de ERJ Open Research sobre adultos de entre 18 y 30 años. Ese trabajo mostró que tanto el vapeo como el tabaquismo se asocia con una reducción de 15% en la capacidad física frente a quienes nunca habían usado esos productos. La investigación también encontró menos retención de oxígeno, eliminación menos eficaz de dióxido de carbono, cansancio más repentino y signos de inflamación en los vasos sanguíneos, incluso en participantes con pulmones sanos en reposo y estilos de vida activos.

Aunque estos resultados corresponden a una investigación anterior y con otro diseño, refuerzan la hipótesis de los nuevos estudios sobre los riesgos del crecimiento del vapeo entre adolescentes y jóvenes: el aumento del vapeo en personas en crecimiento no se limita a un cambio de hábito, sino que se vincula con riesgos respiratorios, cardiovasculares y de dependencia ya descritos por la literatura científica.

La edad de inicio del consumo se adelantó y los menores de 18 que fuman casi se duplicaron./istock

Se necesitan políticas para regular todas las formas de nicotina

Finalmente los autores  con la información obtenida de los nuevos estudios, señalaron que las estrategias de salud pública deberían apuntar a prevenir el consumo en niños y jóvenes sin distinguir entre productos. En esa lista incluyeron cigarrillos electrónicos, tabaco tradicional, shisha, tabaco calentado y bolsitas de nicotina.

Mientras el tabaquismo desciende en algunos grupos, el uso total de nicotina entre los jóvenes cambia de forma, se resignifica y comienza antes. Esa combinación, según los investigadores, obliga a vigilar el fenómeno más allá del cigarrillo convencional y a seguir de cerca la evolución del vapeo en la adolescencia y la adultez joven.