Este miércoles 12 de agosto, un eclipse total de Sol atravesará distintas regiones del hemisferio norte, convirtiéndose en uno de los fenómenos astronómicos más esperados de 2026. La alineación entre el Sol, la Luna y la Tierra hará que la Luna cubra por completo al Sol durante un breve periodo en las zonas que se encuentren dentro de la franja de totalidad.
La expectativa alrededor del fenómeno también ha provocado que en redes sociales circulen numerosas advertencias y creencias que mezclan tradiciones populares con supuestos efectos científicos. Entre ellas destacan aquellas que relacionan el eclipse con el embarazo, la radiación, la gravedad e incluso cambios en el comportamiento de las personas.
¿El eclipse puede afectar a las mujeres embarazadas?
Uno de los mitos que más se ha difundido sostiene que observar o encontrarse durante un eclipse puede provocar daños al bebé o malformaciones durante el embarazo. Sin embargo, no existe evidencia científica que demuestre que un eclipse solar tenga algún efecto fisiológico especial sobre las mujeres embarazadas o el desarrollo fetal.
La tradición incluso ha llevado a algunas personas a recomendar que las futuras madres utilicen un listón rojo como protección. Esta práctica pertenece al terreno de las creencias populares y no cuenta con respaldo científico. El fenómeno astronómico no modifica de manera particular las condiciones del embarazo.
No, la Tierra tampoco pierde gravedad
Otro de los rumores que aparecen alrededor de los eclipses asegura que la gravedad de la Tierra disminuye o que las personas podrían experimentar cambios en su peso durante el fenómeno. Esto tampoco ocurre: la alineación de los astros que produce un eclipse no provoca que nuestro planeta pierda su fuerza gravitatoria.
La gravedad es precisamente una de las fuerzas fundamentales que permiten que los cuerpos celestes mantengan sus órbitas. El eclipse ocurre debido a la posición relativa del Sol, la Luna y la Tierra, pero esa alineación no hace que nuestro planeta deje de ejercer atracción gravitatoria sobre los objetos que se encuentran en él.
¿El eclipse aumenta la radiación?
Contrario a otro de los rumores que circulan en redes, durante un eclipse solar la radiación proveniente del Sol no aumenta. De hecho, mientras la Luna pasa frente al disco solar, parte de la radiación solar que normalmente llegaría a una determinada zona de la Tierra queda bloqueada.
Lo que sí representa un riesgo es mirar directamente al Sol sin protección adecuada. Para observar las fases parciales de un eclipse deben utilizarse, filtros solares diseñados específicamente para este propósito, ya que las gafas de sol convencionales no son suficientes. Durante la totalidad, cuando el disco solar queda completamente cubierto, existen unos instantes particulares en los que la observación directa es posible, pero la protección vuelve a ser indispensable en cuanto reaparece cualquier parte del Sol.

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