Julio César Chávez disputó 115 peleas como profesional y enfrentó a lo más granado del boxeo mundial, ninguna noche marcó de forma tan dramática su cuerpo y su mente como la del 17 de marzo de 1990 en Las Vegas.
En charla exclusiva para RÉCORD, el 'Gran Campeón Mexicano' recordó con escalofríos el mítico enfrentamiento ante el estadounidense Meldrick Taylor, un combate que catapultó su leyenda pero que lo llevó al límite absoluto de la resistencia humana.
Taylor, campeón olímpico e invicto en el terreno profesional, dominó gran parte de las tarjetas gracias a una velocidad de puños devastadora, obligando al ídolo azteca a remar contra corriente en los asaltos finales hasta conectar aquel milagroso nocaut a falta de dos segundos para la campanada final.
El testimonio de una leyenda
“La pelea más difícil definitivamente siempre lo he dicho y lo voy a repetir. Es la única pelea donde yo sentí que me moría, ¿me entiendes?, por el esfuerzo sobrehumano que hice en esa pelea. Es la pelea, la primera con Meldrick Taylor”, mencionó Chávez.
Para el excampeón mundial en tres divisiones distintas, aquella victoria no responde a una cuestión puramente técnica, sino al coraje y pundonor desplegados sobre el encordado frente a un rival que superaba sus condiciones en velocidad y atletismo.
Fue una pelea donde hice un esfuerzo sobrehumano para poder ganar. Peleé con un peleador más rápido que yo, un peleador más fuerte que yo, campeón olímpico, campeón del mundo, invicto, un superpeleadorazo, ¿me entiendes? Pero, pues ese día gané a base de, con todo respeto, a base de puros cojones... Es la única pelea donde yo sentí la muerte
El mítico nocaut en el doceavo episodio ante Taylor no solo mantuvo limpia la foja del 'César del Boxeo', sino que quedó inmortalizado como uno de los momentos más épicos en la historia del deporte de los puños, marcando un antes y un después en la trayectoria del pugilista azteca.
