La Copa del Mundo llegó a su fin. La Selección de España superó con claridad a una cautelosa Argentina en la Gran Final celebrada en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey. La Furia Roja monopolizó la posesión y el juego durante los 120 minutos, mientras que la Albiceleste generó muy poco peligro en el arco rival.
España superior en el campo
Si hubo algo que llamó la atención en el cierre del Mundial fue la postura de la Argentina de Lionel Scaloni. Los tres veces campeones del mundo, muy distintos a lo mostrado durante el resto del torneo, decidieron ceder la posesión del balón, conscientes de que un partido abierto podía favorecer aún más a España.
Pese a que se entendió cuál sería la estrategia del equipo, la realidad es que la propuesta de la Scaloneta fue más conservadora de lo esperado. Entre el planteamiento táctico argentino y el futbol dominante de España, el conjunto sudamericano apenas pudo acercarse al arco defendido por Unai Simón.
En los primeros 100 minutos de juego, España fue ampliamente superior y sometió constantemente a una Argentina que pocas veces encontró respuestas sobre el terreno de juego. Incluso con el considerado mejor jugador del mundo en la cancha, los argentinos únicamente registraron un toque dentro del área rival durante ese lapso.
Una estrategia que no alcanzó para defender el título
El dato refleja el dominio territorial que ejerció España durante prácticamente todo el encuentro. La presión alta, la circulación constante del balón y el control del mediocampo evitaron que Argentina pudiera construir jugadas de peligro o conectar con sus atacantes en los metros finales.
Con el paso de los minutos, la Albiceleste apostó por resistir y mantener el marcador con vida, confiando en que el desgaste español abriera la puerta a una oportunidad o, en el mejor de los escenarios, a una definición desde el punto penal. Sin embargo, el plan ofensivo nunca terminó por aparecer y las llegadas fueron prácticamente inexistentes.
Al final, la decisión de alargar el partido terminó por pasar factura y también le costó el título mundial. Aunque Argentina logró llevar el encuentro hasta la prórroga, la insistencia de España terminó marcando la diferencia para conquistar la Copa del Mundo, dejando a la Albiceleste sin posibilidades de revalidar el campeonato obtenido cuatro años antes.

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