Tom Brady añadió un nuevo hito a su ya de por sí cuantiosa leyenda, al conquistar su séptimo título y superar de esa manera a Patriots y Steelers para convertirse en el máximo ganador por antonomasia y todopoderoso de la NFL.

El veterano pasador de 43 años y 188 días lanzó tres pases de anotación —dos de ellos con su eterno escudero, Rob Gronkowski— y se apoyó en una férrea defensiva que sometió a un inoperante Patrick Mahomes para darle a los Buccaneers su primer título en 18 años cuando el mundo entero imaginó que estaba en el ocaso de su carrera.

Tampa Bay se convirtió en la primera franquicia en coronarse en su propio estadio gracias al liderazgo del californiano, quien se convirtió también en el primer jugador en la historia de la NFL en ganar múltiples títulos después de cumplir 40 años, siendo el cuarto en la historia de las ligas más importantes de Estados Unidos después de Kareem Abdul-Jabbar, Enos Slaughter y Jack Quinn, porque su legado es tal que limitarlo a los emparrillados no es suficiente, pues basta con ver cómo dejó atrás a Michael Jordan con sus seis cetros para entender la magnitud de su grandeza.

'The GOAT' completó 21 de sus 29 intentos para 201 yardas y tres touchdowns a cambio de ninguna intercepción para comandar la victoria de 9-31 de los Bucs sobre Kansas City en el Raymond James Stadium, un duelo que se decidió en la primera mitad gracias al arrollador accionar de TB12 y su defensiva, aunado a desconcentraciones de su rival que terminaron por sumar a la causa del mejor jugador de todos los tiempos y su noche mágica.