
Sin embargo, el fatídico momento lo marcó y lo colocó como el villano del encuentro y como el enemigo público número uno de la ciudad de Nueva Orleans.
El defensivo tuvo que recurrir al bloqueo de sus cuentas de redes sociales, después de que recibiera una serie de comentarios racistas y amenazas de muerte, por parte de la gente que apoyaba a los Saints; algunos incluso le pedían que les pagara las cantidades de dinero que habían apostado a favor de la franquicia comandada por Drew Brees.
Ahora, este domingo, nuevamente en el US Bank Stadium, el cuadro de Nueva Orleans tendrá la oportunidad de tener una revancha por aquella dolorosa derrota; aunque quizás, en caso de conseguirla, no les deje el mismo 'sabor de boca', pero, por lo menos, podrán sacarse esa 'espinita' que tienen clavada desde aquel 14 de enero del presente año.

