El deporte juvenil español vivió una de sus etapas más oscuras. Sanxenxo, Pontevedra, fue testigo de una acción lamentable en el deporte juvenil. Un partido femenino de handball, categoría cadete (14-16 años), terminó en una tragedia con un muerto.

Un padre de familia de uno de los equipos, intentó agredir al árbitro, un joven de 16 años; el cual fue defendido por su abuelo. Lamentablemente, el padre no le importo y empujó al señor Andrés Rico, el cual se pegó en la cabeza; el hombre fue trasladado al hospital para fallecer posteriormente.