MARIO HERNÁNDEZ

El accidente automovilístico que sufrió Juan de la Barrera, flamante refuerzo del San Luis de cara al Clausura 2011, y quien podría estar fuera de actividad de tres a cuatro meses, se une a la lista de infortunios viales en el que han estado involucrados personajes del futbol mexicano; algunos perdieron la vida sobre el asfalto y otros provocaron la muerte de terceras personas.

El anterior percance de consideración fue el protagonizado por Arnhold Rivas, entonces elemento del América, quien volcó su automóvil la madrugada del lunes 28 de septiembre de 2009 en la autopista México-Guadalajara a la altura de Zamora, Michoacán. El delantero salió proyectado y se golpeó la cabeza; 15 meses después apenas espera reaparecer en Primera División, ahora con Querétaro.

Hace casi una década la muerte del argentino Pablo Hernán Gómez, quien se proyectaba para ser un extranjero de época en México, cimbró a la institución de los Tuzos, al morir junto a su esposa Mónica Elizabeth González el 23 de enero de 2001, luego de perder el control de su auto en la curva conocida como La Manga, en el tramo de Ixmiquilpan-Huichapan. Pablo Hernán y su cónyuge, que no llevaban puesto el cinturón de seguridad, salieron disparados del vehículo y fallecieron casi de inmediato; sus hijos Pablo Leandro, de tres años, y Paola Micaela, de un año, salvaron la vida.

El 11 de diciembre de 2000 el nayarita Ramón Ramírez impactó a otro vehículo a una alta velocidad lo que provocó la muerte a cuatro personas.

El 19 de junio de 1999 Cesáreo Victorino padre murió cuando viajaba con el equipo de Segunda División al puerto de Acapulco en un autobús que se quedó sin frenos.

César Andrade y Javier Amador Palacios, dos promesas del balompié nacional dejaron se serlo el 10 de noviembre de 1999, pues, luego de una noche de copas, los dos jugadores atlistas protagonizaron uno de los accidentes más aparatosos de los últimos 20 años del cual salvaron la vida milagrosamente, pero a costa de perder sus respectivas carreras.

Andrade, quien pintaba para ser un destacado jugador Rojinegro, donde ya había logrado la titularidad, sufrió la amputación de la pierna derecha, mientras que su compañero, Amador, jamás volvió a las canchas.

En diciembre de 1997 Gonzalo Farfán, quien era técnico interino del América, atropelló a tres trabajadores que hacían labores nocturas de trabajo en las calles de Universidad y Miguel Ángel de Quevedo. Fue procesado, pero salió bajo fianza.

En enero de 1996 Aurelio Rivera, quien manejaba su automóvil en estado de ebriedad, arrolló a dos maratonistas en la vía Atlixcayotl por lo que fue encarcelado dos años en el Cereso de Puebla.

En la temporada 86-87 los Gallos Blancos de Querétaro, quienes jugaron la Final de ascenso contra Correcaminos, sufrieron un grave percance cuando viajaban para disputar este partido, pues varios de sus integrantes murieron cuando el autobús tuvo un accidente en la carretera.

Finalmente, Fernando Bustos, uno de los máximos ídolos en la historia de Cruz Azul, falleció trágicamente el 23 de septiembre de 1979, cuando impactó su automóvil contra una Pipa estacionada sin luces al momento de dirigirse a Ciudad Cooperativa Cruz Azul. Bustos, quien fue traslado aún con vida al hospital Rubén Leñero en la Ciudad de México, murió a los 33 años de edad y a escasos ocho meses de haberse retirado de las canchas.