Dos viviendas con prácticamente los mismos electrodomésticos pueden terminar el mes con consumos muy diferentes. La explicación está en detalles que muchas veces pasan inadvertidos: cuánto tiempo permanece encendido cada equipo, qué potencia necesita, su antigüedad e incluso dónde está instalado. Por eso, antes de buscar un solo responsable de un recibo de luz elevado, vale la pena revisar cómo se utiliza la electricidad diariamente.

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) puso el tema sobre la mesa en marzo de 2026 al señalar siete equipos que merecen especial atención dentro del hogar: refrigerador, aire acondicionado, calefactor, bomba de agua, lavadora, secadora de ropa y consola de videojuegos. No todos tendrán el mismo peso en cada vivienda; una familia que utiliza aire acondicionado durante varias horas enfrenta un escenario muy diferente al de otra que ni siquiera cuenta con este aparato.

Algunos aparatos permanecen funcionando durante todo el día, mientras otros demandan mayor potencia durante periodos más cortos./ Pixabay

¿Cuáles son los aparatos que pueden gastar más luz en casa?

Hay equipos cuyo impacto está relacionado con el tiempo. El refrigerador, por ejemplo, trabaja día y noche, por lo que una diferencia pequeña en eficiencia termina acumulándose durante meses. Para evitar que realice un esfuerzo adicional, la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee) recomienda alejarlo de fuentes de calor y conservar al menos 10 centímetros de espacio respecto de la pared. Si además se trata de un modelo antiguo, revisar su eficiencia puede resultar especialmente importante.

En otros casos, el problema está en la cantidad de energía requerida durante determinadas horas. El aire acondicionado y el calefactor eléctrico son ejemplos claros: uno enfría y el otro produce calor, pero ambos pueden elevar considerablemente la demanda cuando permanecen funcionando durante periodos prolongados. Para el aire acondicionado, Conuee aconseja una temperatura de entre 24 y 26 °C, además de mantener los filtros limpios y apagarlo cuando nadie ocupa la habitación.

Hay consumos que pueden pasar inadvertidos

La bomba de agua es uno de ellos. Una fuga o un problema de presión puede provocar que el motor se active más veces de las necesarias sin que los habitantes de la casa lo detecten inmediatamente. Algo distinto sucede con la lavadora y la secadora: aquí los hábitos tienen un peso importante. Acumular cargas adecuadas, evitar ciclos innecesarios y utilizar agua fría cuando sea posible puede ayudar con la primera, mientras que tender la ropa permite prescindir de la energía que la secadora necesita para generar calor.

Revisar los hábitos de uso de los electrodomésticos puede ayudar a detectar dónde se concentra el gasto de electricidad en casa./ Pixabay

La consola de videojuegos completa los siete equipos mencionados por CFE, pero su consumo tampoco debe analizarse de manera aislada. Una sesión de varias horas puede mantener funcionando al mismo tiempo consola, televisor o monitor, bocinas y otros accesorios. Apagarlos completamente después de jugar evita que continúen utilizando electricidad sin necesidad. Esto tampoco convierte automáticamente a la consola o al televisor en los mayores consumidores de una casa: todo dependerá del uso.

Quien quiera tener una idea más clara de cuánto pesa un aparato en su consumo puede revisar los watts indicados por el fabricante. Al multiplicar esa potencia por las horas de funcionamiento y dividir entre 1,000 se obtiene una estimación en kilowatt-hora. Así, un equipo de 1,000 watts que trabaja durante dos horas representa teóricamente 2 kWh; en aparatos que regulan automáticamente su funcionamiento, la cifra real puede ser diferente.

La mejor pista, entonces, no siempre está en contar cuántos electrodomésticos existen en casa, sino en observar cuáles trabajan más y en qué condiciones lo hacen.

Las horas de funcionamiento, la potencia y la eficiencia de cada electrodoméstico influyen directamente en el consumo de electricidad./ IA