Con los gritos desbordados de la afición, ambos peleadores bajaron en ritmo a sus embates, mientras que Wilder presionó con la derecha, Fury contragolpeó y los amarres continuaron.
En el sexto asalto el británico volvió a presionar con sus combinación de golpes, Wilder pone la rodilla en el piso para tomar un aire y continuar la guerra. Fury repitió la dosis y el corazón de Deontay lo mantuvo en el ring a perder de que mostró el rostro lastimado, cansado y desorientado.
En el noveno round el estadounidense metió de nuevo la derecha y aunque en el décimo volvió a visitar la lona, se levantó para aferrarse a la victoria que no llegó.
