La propuesta de la FIFA para vender un porcentaje de los ingresos del Mundial sigue encontrando resistencia entre los principales entes del futbol internacional. En las últimas horas, la UEFA, la Concacaf y la Asociación de Clubes de Fútbol Europeos (EFC) fijaron públicamente su postura.
Aunque cada organismo empleó un tono distinto, los tres coincidieron en un punto central: el proyecto fue conocido a través de los medios de comunicación y no mediante un proceso formal de consulta como se supone debió hacerse.
¿Qué plantean la EFC y Concacaf?
La EFC, presidida por Nasser Al Khelaifi y que agrupa a más de 850 clubes, lamentó no haber sido consultada pese al peso que tienen sus equipos y jugadores en las competiciones organizadas por la FIFA.
La asociación reclamó un proceso de diálogo amplio con la FIFA, la UEFA, las confederaciones, las ligas y el resto de actores del fútbol. Además, pidió reforzar los mecanismos de gobernanza y transparencia para garantizar la sostenibilidad del deporte.
"Instamos a mantener la calma y a llevar a cabo consultas exhaustivas sobre todos los temas que afectan al ecosistema del fútbol, junto con la implantación de procesos de gobernanza más rigurosos y transparentes para proteger este deporte a largo plazo", afirmó el organismo.
La Concacaf expresó una preocupación similar. Señaló que conoció la iniciativa mediante reportes de prensa y cuestionó la falta de debido proceso antes de presentar públicamente una propuesta de esta magnitud.
Para la confederación, cualquier decisión estratégica debe surgir de consultas con los organismos de gobierno y las partes interesadas, bajo principios de buena gobernanza y administración responsable del fútbol.
UEFA endureció su postura frente a la FIFA
La UEFA fue el organismo más crítico. Aseguró que la FIFA fijó un plazo para que las asociaciones respaldaran la iniciativa o, de lo contrario, retiraría la oferta de un pago extraordinario, una medida que cuestionó abiertamente.
Además, sostuvo que existe una oposición "significativa y creciente" al proyecto y acusó a la FIFA de priorizar intereses particulares. La confederación defendió que el desarrollo del fútbol debe beneficiar a asociaciones, clubes, ligas, jugadores y aficionados.
Las reacciones de la UEFA, la Concacaf y la EFC consolidan un frente de oposición que exige mayor transparencia y participación. Aunque ninguna cerró la puerta al diálogo, todas coincidieron en que una iniciativa de este alcance debe construirse mediante consensos y procesos institucionales sólidos.

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