Las redes sociales se han convertido en parte de la rutina diaria de millones de adolescentes, pero el tiempo que pasan viendo videos de pocos segundos podría tener consecuencias que van más allá del entretenimiento. Un análisis difundido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierte que el uso constante de plataformas con scroll infinito modifica la forma en que los jóvenes procesan la información y mantienen la atención.
De acuerdo con la información publicada por la Gaceta UNAM, la exposición continua a este tipo de contenido mantiene al cerebro en un ciclo permanente de estímulos rápidos. Esta dinámica dificulta sostener periodos prolongados de concentración, una habilidad indispensable para estudiar, comprender nuevos conocimientos y desarrollar procesos de aprendizaje.
¿Qué ocurre en el cerebro de un adolescente cuando consume videos cortos?
La universidad explica que durante la adolescencia el cerebro atraviesa una etapa de desarrollo en la que los sistemas relacionados con la recompensa y la interacción social tienen una mayor actividad. Por ello, elementos como los "me gusta", las reproducciones y otras métricas de popularidad generan un atractivo especial y hacen que sea más difícil dejar de revisar el teléfono.
Esta respuesta biológica incrementa la necesidad de buscar nuevos estímulos de manera constante, favoreciendo un consumo acelerado de contenido que termina por fragmentar la atención. Como resultado, los adolescentes pueden presentar mayores dificultades para enfocarse durante las clases o al momento de realizar tareas escolares.
La atención dura cada vez menos, advierten especialistas
El análisis también aborda el fenómeno conocido como fatiga cognitiva, un desgaste que afecta los mecanismos cerebrales responsables de mantener la concentración, almacenar información en la memoria y regular las emociones. No se trata únicamente de sentirse cansado después de usar el celular, sino de una sobrecarga que puede repercutir en distintas áreas de la vida diaria.
Como referencia, la UNAM cita investigaciones dirigidas por la psicóloga Gloria Mark, las cuales muestran que el tiempo promedio que una persona permanece concentrada en un mismo sitio web pasó de 150 segundos en 2003 a apenas 47 segundos en la actualidad, reflejando un cambio importante en los hábitos digitales.
Además de las afectaciones académicas, el documento señala que el uso desmedido de estas plataformas puede relacionarse con un aumento en ansiedad, estrés, problemas de autoestima y vínculos sociales menos sólidos. Los especialistas advierten que cuando los videos de corta duración se utilizan como una vía para escapar de emociones negativas, también pueden intensificar condiciones preexistentes, como estados de ánimo vulnerables o problemas de atención.
Ante este escenario, la UNAM recomienda que tanto las familias como las escuelas promuevan hábitos de uso más saludables.

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