Un bocinazo dado por impaciencia o una modificación al sistema original del claxon pueden salir mucho más caros de lo que muchos automovilistas imaginan. En la Ciudad de México, el Reglamento de Tránsito establece sanciones para quienes incumplan las reglas relacionadas con este dispositivo, las cuales incluyen multas que pueden superar los 3 mil pesos y una penalización en la licencia de conducir.
Aunque para muchos conductores tocar el claxon forma parte de la rutina al volante, la legislación capitalina deja claro que este mecanismo no debe utilizarse para expresar molestia, exigir el paso o reaccionar ante el tráfico. Su función está limitada a advertir un peligro o evitar un posible accidente, por lo que cualquier otro uso puede ser motivo de infracción.
¿En qué casos sí puedes usar el claxon y cuándo te pueden multar?
El Artículo 43 del Reglamento de Tránsito de la Ciudad de México también prohíbe modificar el sistema original del claxon. Esto incluye la instalación de bocinas distintas a las que incorpora el vehículo de fábrica o dispositivos que produzcan un sonido de mayor intensidad al autorizado.
Quienes incurran en esa conducta pueden recibir una multa de 25 a 30 Unidades de Medida y Actualización (UMA). Con el valor vigente durante 2026, la sanción económica equivale a entre 2 mil 930 y 3 mil 220 pesos.
Por otra parte, hacer sonar el claxon únicamente por desesperación, enojo, tráfico lento o para presionar a otros automovilistas también tiene consecuencias. En esos casos, el Reglamento contempla una multa de 5 a 10 UMA, es decir, de 586 a mil 173 pesos. Tanto esta infracción como la relacionada con la modificación del dispositivo generan, además, la pérdida de un punto en la licencia de conducir.
El Reglamento también busca reducir el ruido en las calles
Las disposiciones sobre el uso del claxon forman parte de las medidas implementadas para disminuir la contaminación auditiva en la capital. Por esa razón, la normativa también sanciona otras conductas que generan ruido innecesario, como acelerar el motor de forma excesiva cuando el vehículo permanece detenido o avanza lentamente.
De igual forma, el uso de sirenas, bocinas de alta potencia o claxones con sonidos diferentes a los autorizados está restringido, debido a que estos dispositivos pueden confundir a otros usuarios de la vía pública y aumentar el riesgo de incidentes.
Con el reforzamiento de la vigilancia previsto durante julio de 2026, las autoridades capitalinas exhortan a los conductores a verificar que sus vehículos conserven el sistema de claxon permitido y a utilizar este dispositivo únicamente cuando exista un riesgo real.
