Ojalá que Inglaterra acabe Campeona del Mundo para poder presumir que caímos contra el mejor. El equipo de los Tres Leones ocupó el genio de Jude Bellingham, su mejor jugador este Mundial (y mira que Harry Kane es histórico por sus goles este torneo) y le bastó para aplacar a una Noruega respondona.

Parejisimo duelo, ¿la diferencia? La mejor Liga del mundo y su incansable producción de talento local, que ahora exporta a España o Alemania. Las estrellas máximas del planeta inclinaron apenas la balanza.

Jude Bellingham, jugador del Real Madrid | AP

Los Vikingos remaron en contra

La fórmula de Noruega fue aguantar a Inglaterra desde el inicio en Miami. El conjunto de Tuchel intentó e intentó, pero se topó con el orden vikingo, hasta que cayó un gol de otro partido con el disparo de Schjelderup que entró por la horquilla al segundo poste. Mucha recompensa. 

Tras el empate e ir abajo, Haaland tuvo pocas, incluso un gol anulado, pero Noruega se notó chato ante la muralla inglesa. Aún con intención, Inglaterra está plagado de estrellas que sacan el juego.

Noruega, tras la derrota ante Inglaterra en la Copa del Mundo | AP

Los Leones rugen cuando quieren

Y quisieron todo el tiempo. Hasta que cayó el primero de Bellingham para acabar la primera mitad, y después, tras buscar y buscar. La tónica no varió el resto del partido, pero la chispa adecuada se tardó. Fue mucho más Inglaterra. Qué decir de su defensiva, el partido de O’Reilly, Stones y Konsa, madre mía. Y Anderson en mediocampo para cortar los embates. Chulada de plantilla de Tuchel.

El arbitraje tuvo su partido: más leña al fuego

Vaya polémica mundialista, no se acaba. Esta vez el gol de Bellingham viene precedido de un desvío de balón en un cable de televisión que no se revisa, que el portero Nyland se cansó de reclamar al árbitro francés Turpin. Y no lo checaron, era el empate agónico de la primera mitad.

Anuló uno a Haaland por falta previa al remate, que parece legal, pero con la tendencia generó dudas en las gradas, y después fue un penalti el que transformó Bellingham en el tiempo extra lo que hizo la diferencia. Aunque estas dos jugadas fueron claras, el empate dejó ya nueva duda de la capacidad de los silbantes en esta Copa del Mundo. Como si hiciera falta más leña al fuego.

Jude Bellingham, jugador de Inglaterra | AP

Más parejo, imposible

La posesión fue 52 por ciento para Inglaterra; los disparos al arco acabaron con 13 para los noruegos y 14 su rival; en pases los separaron apenas 27, británicos tuvieron 635. Y así. La estadística más relevante de los últimos años fue para el equipo de La Rosa: 1.09 por 0.78 de los vikingos. Parejos.