Un aparatoso accidente en Wilmington, Carolina del Norte, provocó una explosión que destruyó parte de una veterinaria en construcción y dejó a cuatro bomberos heridos. El responsable fue identificado como Jason Beach, quien conducía en estado de ebriedad al momento del choque.

El incidente ocurrió el pasado martes, cerca de las 11 de la mañana, cuando el conductor impactó su vehículo contra el edificio de Eastern Carolina Veterinary Referral, dañando un tubo de gas que desencadenó una fuerte detonación.

“Escuchamos la llamada de auxilio…”

El jefe de bomberos, Steve Mason, describió el momento con una frase contundente: “Escuchamos la llamada de auxilio, y esas son las peores palabras que un jefe de bomberos puede oír”. La explosión generó caos en la zona y una nube de ceniza cubrió los alrededores.

Ian Cross, testigo del siniestro, relató a CNN: “Fue como estar en guerra. Un edificio explotó literalmente y cada parte se vino abajo”. Dulce Martínez, quien labora cerca, agregó: “Nos preguntamos si alguien había chocado en el estacionamiento trasero. Cuando nos acercamos, vimos todas las cenizas desde arriba”.

Segunda explosión deja a bomberos heridos

Minutos después de la primera explosión, mientras los servicios de emergencia atendían el siniestro, una segunda detonación sorprendió a los bomberos, dejando a cuatro de ellos heridos. Tres ya fueron dados de alta, pero uno permanece hospitalizado con quemaduras de gravedad.

El mensaje del día es que tuvimos mucha fortuna”, aseguró el jefe Mason, destacando que el inmueble estaba desocupado por estar aún en obras, lo cual evitó una tragedia mayor.