El debut de Kyler Murray con los Minnesota Vikings terminó antes de lo esperado, luego de que el quarterback sufriera un fuerte golpe en la cabeza durante el primer cuarto del duelo ante los Green Bay Packers.
La jugada ocurrió con 6:10 por jugar en el primer cuarto, cuando Murray salió del bolsillo y buscó avanzar por tierra. Al deslizarse antes de alcanzar el primero y diez, recibió un contacto en el costado de la cabeza que hizo que su casco saliera despedido.
Un golpe que encendió las alarmas
Tras la acción, el quarterback quedó tendido sobre el terreno mientras los médicos de Minnesota ingresaban para revisarlo. El golpe provocó una penalización de 15 yardas contra Javon Bullard por rudeza innecesaria.
Murray pudo abandonar el campo por su propio pie y fue llevado primero a la carpa médica para ser evaluado por una posible conmoción. Posteriormente se dirigió al vestidor, mientras el equipo comenzó a trabajar con Carson Wentz.
La preocupación aumentó por la forma en que terminó la jugada, ya que Murray mostró señales compatibles con un posible traumatismo en la cabeza. El quarterback fue sometido al protocolo de conmociones y finalmente Minnesota anunció que no regresaría al partido.
Un debut que terminó demasiado pronto
La lesión llegó apenas en el inicio de su primer partido oficial con los Vikings, después de que Murray fuera elegido para encabezar la nueva ofensiva de Minnesota. Su estreno, además, había comenzado con una intercepción en su primer lanzamiento.
Con Murray fuera de acción, Carson Wentz tomó los controles de Minnesota como el quarterback suplente designado para esta Semana 1, mientras J.J. McCarthy quedó como tercera opción de emergencia.
Por ahora, la prioridad será conocer la evolución de Murray y determinar cuándo podrá volver al terreno de juego. Su salida representa un duro golpe para unos Vikings que habían depositado grandes expectativas en el quarterback para comenzar la temporada.

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