Un aficionado llegó tarde al encuentro entre los Spurs  y Lakers en el AT&T Center de San Antonio, sin niguna prisa intentaba ocupar su localidad de primera fila, pero no se dio cuenta que Ron Artest estaba a punto de embestirlo y tirarle encima su café.

Al final el fanático no sólo estuvo en lugares preferenciales con su camisa  sucia, se llevó la noche entre risas, una entrevista a los medios y una camiseta de los Spurs de regalo