El contexto de violencia y advertencias previas
La serie entre Universidad de Chile y Lanús arrancó bajo un ambiente cargado. Por un lado, la “U” arrastraba sanciones por los hechos de violencia en Avellaneda frente a Independiente, lo que le impuso jugar sin público tanto en casa como para la visita. Por el otro, la hinchada de Lanús ya había lanzado amenazas y provocaciones en redes sociales hacia el elenco chileno.
La llegada al estadio fue el reflejo de esa tensión acumulada. Según medios chilenos, la delegación de Lanús fue recibida con piedras en las inmediaciones del estadio local, lo que motivó la dura reflexión de Salvio. Esta agresión externa marca un antes y un después en el clima de la semifinal, y eleva la carga emocional para la revancha.

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