La temporada de lluvias suele traer consigo un aumento de enfermedades respiratorias y, entre ellas, la influenza estacional vuelve a colocarse como una de las principales preocupaciones para las autoridades sanitarias. Ante este panorama, especialistas insisten en reforzar las medidas de prevención para disminuir los contagios tanto en el hogar como en escuelas y centros de trabajo.
Aunque muchas personas relacionan la influenza únicamente con los meses de frío, las instituciones de salud recuerdan que el virus continúa circulando durante la época de lluvias. Por ello, la recomendación es no esperar a presentar síntomas para tomar precauciones, especialmente si en casa viven personas consideradas de mayor riesgo.
¿Quiénes deben vacunarse contra la influenza?
La Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el ISSSTE y el Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) mantienen disponible la vacuna como parte de la estrategia nacional para reducir complicaciones por esta enfermedad.
La aplicación está dirigida principalmente a niñas y niños de 6 a 59 meses, personas mayores de 60 años, mujeres embarazadas y pacientes con padecimientos crónicos como diabetes u obesidad, ya que son los sectores con mayor probabilidad de desarrollar cuadros graves de influenza.
Las dosis pueden solicitarse de manera gratuita en las unidades médicas del IMSS, ISSSTE y en los centros de salud de la Secretaría de Salud. Además, el Gobierno de México pone a disposición de la ciudadanía una plataforma para ubicar el módulo de vacunación más cercano.
Las medidas que también ayudan a evitar contagios
Los especialistas coinciden en que la vacuna es la principal herramienta de protección, pero no es la única. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recuerdan que mantener hábitos de higiene puede reducir significativamente la propagación del virus en espacios donde conviven varias personas.
Entre las acciones recomendadas se encuentra lavarse las manos con frecuencia usando agua y jabón o gel antibacterial, cubrirse con el antebrazo al toser o estornudar, mantener ventiladas las habitaciones para favorecer la circulación del aire y utilizar ropa adecuada para protegerse de los cambios bruscos de temperatura cuando se permanece en exteriores.
Especialistas señalan que ninguna medida por sí sola elimina el riesgo de contagio. Sin embargo, combinar la vacunación anual con hábitos básicos de higiene y prevención sigue siendo la estrategia más efectiva para disminuir la circulación de la influenza estacional y proteger a quienes tienen mayor posibilidad de sufrir complicaciones durante esta temporada.

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