El arranque de la Copa del Mundo no solo dejó goles y emociones en las áreas, sino que quedó marcado en los libros de historia por la intensidad y la falta de disciplina. En un ríspido encuentro inaugural, México y Sudáfrica firmaron un inédito protocolo de apertura al registrar, por primera vez en la historia de los partidos inaugurales de este certamen, un total de tres futbolistas expulsados.
Nunca antes el juego que abre el telón de la justa veraniega había mostrado tal nivel de revoluciones. Las dos tarjetas rojas para el conjunto sudafricano y la expulsión sufrida por el cuadro mexicano rompieron cualquier antecedente de los debuts del torneo, transformando un duelo de fiesta en una batalla de supervivencia táctica con 19 jugadores sobre la cancha al silbatazo final.
A pesar del festival de tarjetas, el futbol también estuvo presente en momentos clave. La escuadra mexicana pegó primero gracias a la contundencia de Julián Quiñones, quien apenas al minuto 9 aprovechó una oportunidad para abrir el marcador y darle rumbo al planteamiento inicial.
Sin embargo, las fricciones y el juego cortado complicaron el trámite para ambos lados. Cuando el partido requería de mayor oficio y calma, apareció la experiencia de Raúl Jiménez al minuto 68 para mandar el balón al fondo de las redes, rompiendo la tensión en un entorno que ya lucía sumamente condicionado por la inferioridad numérica de ambos bandos.
El criterio arbitral no dudó en frenar el juego brusco. Por el lado de Sudáfrica, las piezas que tuvieron que abandonar el terreno de juego de forma prematura fueron Sphephelo Sithole y Themba Zwane, dejando a los africanos en una situación crítica. México no salió limpio de la batalla en la cancha y también sufrió la baja de César Montes, quien se perderá el próximo compromiso por suspensión directa.
Las expulsiones cambian la jugada
Más allá del resultado en el marcador, el verdadero reto para ambos cuerpos técnicos comenzará en el pizarrón de cara a la segunda jornada.
Recomponer las ausencias obligadas por estas tarjetas rojas y enfriar la cabeza de los planteles será la prioridad tras un debut que se recordará más por su récord de indisciplina que por el parado táctico.

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