Pusieron el miedo en el cuerpo a las norteamericanas gracias a un gran gol desde fuera del área de Emily Gielnik en el m.90, cuando el partido agonizaba y ya empezaban las celebraciones en el banquillo, pero un centro lateral que acabó sin remate a puerta fue el único acercamiento con peligro.
Bronce para Estados Unidos, que sabe a poco por las expectativas, llegando como campeona del mundo al torneo, pero que le hace volver al podio de unos Juegos Olímpicos nueve años después. Cuatro oros, una plata y dos bronces en su casillero.
Por su parte, el cuarto puesto conseguido por Australia supone igualar el mejor resultado en un torneo de futbol en los Juegos Olímpicos que consiguió el equipo masculino en Barcelona’92.
