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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Cuartos de Final: Sorpresivos

2018-07-09 | Luis García
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La confusa Copa del Mundo ha conseguido arrimar. Más bien se han arrimado con total honorabilidad y justicia, dos selecciones que nunca han logrado la gesta de levantar el máximo trofeo de la pelota.

En lo personal siempre he creído, y me gusta más de lo que creo en sí, que ser campeón del mundo no debe estar al alcance de cualquiera, y no importa si es futbol o cualquier otra disciplina, entre menos plebeyos se acerquen al máximo escaño, la copa será, a mi entender, más colorida y estará mejor resguardada.

Lo que no se puede obviar es que tanto Bélgica como Croacia han ido sorteando con bien importantes obstáculos, unos mayúsculos, lo de Brasil fue una joya, como otros más turbulentos por la emoción, el caso eliminar a Rusia. Si atendemos a la justicia, tan pérfida ella en los campos de juego, lo conseguido por los croatas y los belgas no da punto para el debate.

Aunque soy de los necios que se empeña en creer que los brasileños debieron ganar, incluso con amplio margen, soy un necio enamorado, y sigo creyendo que lo artístico debe imponerse a la organización marcial de ciertos equipos.

También entiendo que si ciertas selecciones no contaran con esa rigidez y estructura casi militar, sus aspiraciones serían mínimas, cada quien juega con las armas que puede construir, que posee o que mejor le acomodan, discutir lo anterior sería torpe e insulso. Pero si bien la implementación del VAR, la cual a mí me sigue generando urticaria, fue según los organizadores un puente hacia lo justo, algo se debe hacer por el cuidado del buen juego.

La pelota ha sido mucho peor tratada que hace cuatro años en Brasil, y que hace ocho años en Sudáfrica, y si no, nada más reflexionemos sobre los campeones de dichas competiciones. España fue una armónica y estética orquesta que hizo del balón su aliado, y qué decir de Alemania que alcanzó notas melodiosas en su camino por los parajes sudamericanos.

La grotesca actualidad dicta que las selecciones buscan que sus jugadores sean partes de un engranaje, cualquier futbolista que atente contra ello es desterrado sin derecho a réplica. Existen muy pocos futbolistas en el planeta que obsesionados por la belleza desafían las tozudas reglas de los entrenadores, estos monumentales nombres propios pueden desafiar las leyes de la física si es necesario.

Ustedes Messi, Cristiano, Modric, Neymar Jr., Griezmann, Iniesta, Rakitic, Pogba, Hazard y algunos pocos más son quienes protegen la esperanza y señalan que la libertad debe estar por encima de las ataduras, que la magia no puede meterse a un taller para maquilarlo, que las alas deben ser extendidas y no cercenadas.

Insisto, dentro de lo morboso de observar a dos selecciones plebeyas en estas lides acercarse peligrosamente al trofeo, la preocupación debe descansar sobre la pobreza del juego exhibido y la obsesión de muchos de pretender meterlo a un cuartel militar. Hablando de individuos en los cuales la hermosura y la cordura del futbol está a salvo, me quiero referir a tres deliciosos y fantásticos personajes.

Tú, el primero y en este Mundial el más avanzado, Luka Modric, es una gozada verte vincularte con el balón y sus necesidades, lo tuyo no es explosivo, lo tuyo radica en la continuidad, estás en todos los momentos y situaciones que se generan dentro de un partido, desde un escaño poco glamouroso das cátedras que lastiman profundamente a tus oponentes y siembras certidumbre en el alma de tus compañeros, eres un facilitador de alegrías para propios y extraños.

En este sinuoso camino rumbo al Balón de Oro, en el cual la Copa del Mundo se vuelve medular para otorgarlo, ante la caída de los tres alegres compadres, Messi, Cristiano y Neymar Jr., tú luces fortalecido y en primera fila para ostentar dicha presea, es cierto, faltan un par de combates para que seas el iluminado y elegido.

En segunda instancia estás tú Antoine Griezmann, eres el Napoleón moderno, eres el comandante en jefe de una poderosa armada que combina un descomunal físico; no existe otra selección en el orbe que gane con tanta facilidad desde el primario uso de la fuerza, y una solvente técnica individual que seduce como lo han hecho históricamente los franceses.

Es cierto que no hemos visto tu mejor versión todavía, aun así llevas tres pirulos, dos de penalti y el otro un grotesco yerro de Muslera, el portero uruguayo, el cual no festejaste por respeto a la desgracia ajena, otra contundente muestra de que eres el jefe.

Pero hasta el momento no has necesitado el gol para dejar patente tu clase e injerencia, después del segundo gol ante Uruguay diste un recital al tirarte veinte metros para atrás de la cancha y desde ese sitio fuiste un pintoresco y excelso mariscal de campo.

Y por último me quiero referir a ti Neymar Jr., se han dicho atrocidades sobre tu frágil comportamiento en las canchas de Rusia; incluso, después del partido ante México, en donde borraron al equipo nacional, reitero, lo borraron, yo realicé una parodia sobre tu manera de fingir, desde mi minúscula trinchera te ofrezco una disculpa por ello, en el entendido que no sabes ni quién coño soy, ni me leerás nunca.

No estoy aquí para defenderte, no lo necesitas, pero no obviemos que estamos en presencia de un colosal artista, eres un futbolista extraordinario, de los mejores del universo para identificar qué hacer en los últimos treinta metros de la cancha. Es cuestión de tiempo, todo lo es, pero aquí falta muy poco, para que Messi y Cristiano te cedan la estafeta como el más grande.

Las demandas que todos te hacemos resultan imposibles de atender para un ser humano, te exigimos más que a nadie, te perdonamos menos que a nadie, eres un personaje que con la misma facilidad es amado y repudiado.

Ahora, minimizar tu grandeza por tu mala costumbre de tirarte en demasía resulta simplista, no existe duda alguna que deberás reconocer y luego atender el equívoco habito de fingir ciertas faltas. Aunque también hay que decirlo, al ser que le tiran más patadas eres tú, eres tan ligero y les pintas la cara a tantos oponentes que su única fórmula es cazarte sin remedio ni empacho alguno.

Sigues siendo un chamaco imberbe, tu aprendizaje está en ciernes, acabas de cumplir 26 años y las obligaciones que debes resolver pertenecen a un sabio anciano de más de 100 años. A ti hay que cuidarte y dejarte volar, que no quepa duda, quien en los años venideros protegerá a la pelota de las fuerzas del mal que cada vez son mayores y más amenazantes eres tú.

Tú serás el medular y relator de las próximas epopeyas, locuras, y demás lindas fábulas, guste o no, él siguiente escribano de la historia del futbol mundial eres tú.