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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Final y Selección Nacional

2018-05-15 | Luis García
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En ambos sitios se dio una linda parafernalia, digna de los disímiles acontecimientos que revisten la última instancia de un campeonato y la publicación de la convocatoria días antes de una Copa del Mundo.

Vamos por partes, la Final se jugará entre dos modelos deportivos sólidos y serios, dos escuelas que tienen la sensatez por pilar, que su inteligencia deportiva para sumar elementos a su club es normalmente excelsa, dos entidades que desestiman el glamour y estiman la eficacia.

Toluca, que no se ha cansado de ponderar que ha sido el mejor del torneo, con un plantel digno, que no le sobra tanto, vivió mucho tiempo en las inmediaciones de la cima y terminó conquistándola.

Entre sus huestes cuentan contigo Rubens Sambueza, que para mi entender debes ser considerado el futbolista del campeonato, obviamente el derrotero del postrero enfrentamiento aclarará la elección, pero tú te has robado la competición.

Y a tu lado, como escuderos han rondado con suma brillantez tipos como ustedes, Luis Quiñones y Pablo Barrientos, hombres virtuosos que le han dado a su magia continuidad, que cuando tocan el piano regalan melodías que nos transportan a otro paralelo.

Complementados por futbolistas de alcurnia como ustedes, Antonio Ríos, Alfredo Talavera y Rodrigo Salinas, que le han brindado altura al vestidor, y el tan obligado y necesario aporte nacional; y conste que no soy patriotero, pero es esencial que en las cofradías existan jerárquicos contrapesos mexicanos.

La genética del Toluca es ganadora, no son de los que suelen aplastar desde la parte emotiva, lo hacen más bien trabajando los partidos, palmo a palmo, jugada a jugada, otro aspecto a resaltar es que saben sufrir, no son ajenos a pasar momentos de angustia sin perder el control, tópicos que sólo exponen los equipos con callo, con sabiduría, con prosapia.

Del otro lado de la mesa estará Santos, una entidad que gusta de exhibir las emociones más que su oponente de la Final, nunca mejor aplicado el mote de ‘Guerreros’.

Su escudo está provisto de poderosos sentimientos, los cuales los hacen palpables con suma facilidad, disfrutan de los escenarios de locura, la sobriedad si bien la conocen, no les suele ser tan amiga, en sus dos últimas eliminatorias, contra Tigres y América, decidieron volarnos en pedazos los sentidos, irse por la carretera de la desmedida enajenación y se los agradecemos infinitamente.

Destacar a alguien en especial me resulta espinoso, de pronto todos sus soldados, sin importar la importancia de sus rangos, al unísono dieron un paso hacia adelante, coordinados de manera armónica y absurdamente perfecta.

Pero me quiero quedar contigo, Brian Lozano, sobre todo en la Semifinal contra los amarillos me parece que estuviste en una dimensión desconocida, fuiste uno de los medulares artífices de la gesta, tu generosidad sin la pelota fue digna de un coloso, pero tu inteligencia con la pelota fue inmensamente superior, y mira que no era sencillo, te saliste de la cancha, te mandaste un par de partidos de esos que enchinan la piel sin importar filiaciones. 

Y al frente de los ejércitos deportivos, dos fantásticos tipos, tú Hernán Cristante y tú Robert Dante Siboldi, dos personajes que no andan haciendo superfluo ruido fuera de sus sitios de trabajo, que no necesitan de artificiales promociones para manifestar su pulcra gestión, que a diferencia de otros entrenadores que necesitan burdos aspavientos para hacerse notar.

Ustedes prefieren la sombras, los parajes tranquilos, son sabedores que son sus futbolistas quienes definen el destino y no buscan torpes e insulsos protagonismos.

Pasando al tema Selección Nacional, bendita fiesta se armó para saber lo que ya sabíamos, una lista que supera el número permitido por cierta necesidad de espera debido a múltiples lesiones, sobre todo en la parte más endeble del representativo mexicano, la retaguardia.

No generó sorpresa alguna debido a que tú Juan Carlos Osorio te casaste hace mucho tiempo, bien hecho por cierto, con los mismos jugadores. Si bien es cierto que tus alineaciones partido a partido sufren toscas rotaciones, tus convocatorias no sufren severas alteraciones.

Se montó una carpa como si fuera la boda real que se llevará a cabo en próximos días, pero se agradece tu categoría y clase al alejarte lo más posible del borlote que tan ostentoso acaecimiento provoca.

Siempre se agradece que el más importante de la fiesta, por más salerosa, sea el más ecuánime, y tú Juan Carlos Osorio fungiste como un mesurado personaje que comprende a la perfección que aún estás, están y estamos en la fase previa.

He tenido la enorme fortuna de participar en cuatro Copas del Mundo como comentarista deportivo, Rusia será mi quinta aventura y cada vez que llego al famoso IBC; sitio en donde se aglutinan las televisoras, radiodifusoras y demás esferas de la comunicación del planeta, los medios mexicanos superamos significativamente en número a las delegaciones de otras naciones, en el amargo entendido que no hemos sorteado la barrera de los Octavos de Final, y aun así la cobertura mediática es como si fuéramos campeones del orbe.

Y ayer por la mañana, en la presentación de la lista previa de la Selección Azteca, se confirmó que seguimos siendo más forma que fondo.

En fin, se nos viene la Final del futbol mexicano, una honorable conclusión entre dos organizaciones de vanguardia y sumamente exitosas, y cuando termine la larga semana por fin podremos poner total atención y enfoque en la recta final hacia la mejor fiesta del balón.