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Opinión

Ignacio Suárez

El Fantasma ha recorrido el mundo del deporte a través de 6 Mundiales, 10 Copas América y 5 JO. Aportará a RÉCORD su conocimiento y exclusivas.

¿Lana sube y lana baja? Ya no es un borrego

2019-06-12 | Ignacio Suárez
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En este futbol nuestro de cada día no hay lugar para imposibles. Todo tiene un precio, menos el espíritu deportivo… eso es romanticismo puro, está extinto desde hace mucho, en gran parte gracias a la 'Ley Guzmán' impuesta para salvar a los amigos desde hace unos años, con la cual se puede comprar la gloria del ascenso y también evitar la deshonra del descenso.

A ese paso, no sería extraño que en poco tiempo se pueda adquirir a meses sin intereses una calificación a la Liguilla que no se consiga deportivamente. Doña Fede, cada año se convierte en una comadre muy interesada que se vende y prostituye al mejor postor.

Hace un año, Lobos descendió en la cancha, pagó en el escritorio y se quedó. Tapachula ascendió en la cancha y en la caja le dijeron que sólo pasara por su cheque. Este año sucedió con Veracruz en la Liga MX, con Tampico Madero en el Ascenso y, si no es
por la presión mediática y algunos dueños, a Loros de Colima le hubieran negado otra vez esa posibilidad. La próxima temporada serán otros los nombres.

Doña Fede poco entiende sobre el deber moral y menos le importa la responsabilidad social que tiene respecto al deporte más popular del país. Nada le interesa el aberrante mensaje que está mandando a las nuevas generaciones, donde todo lo que no se puede ganar compitiendo con lealtad,  se puede comprar. 

Es como aplaudir al niño que sacando un acordeón o comprando “la clave” logró pasar de grado. Doña Fede, aunque recita cada juego eso de "siente tu Liga”, poco o nada sabe del espíritu deportivo, por ello  es que recurriremos a un escrito de la Asociación de Beisbol de los Estados Unidos que habla al respecto, y que a la letra dice: “Uno de los rasgos de carácter que los deportes pueden enseñar a los niños es el espíritu deportivo. El espíritu deportivo quiere decir usar la regla de oro en los deportes: tratar a los otros como quisieras ser tratado. Esto incluye ser justo, respetuoso y honesto, respetar las reglas y los triunfos del rival logrados en el terreno de juego”.

Por supuesto que entendemos la problemática económica que rodeó el tema y la necesidad de la venta de Lobos por parte de Mendívil y su socio. Entendemos que la intención era apoyar a uno de los socios a recuperar su dinero, pero justo
ahí viene el grave problema: ayudan a un socio en problemas, pero 'matan' la imagen de su marca que es la Liga.

Es incongruente; quieren nuevos y mejores socios, pero llenan la 'marca' de ilegalidad, de falta de credibilidad y seriedad. La coartada de hoy será la misma de antes; “es que no había de otra”. Precisamente el éxito de otras Ligas, de otros deportes, es que ahí los
dueños y los socios saben y entienden a la perfección que “NO tienen de otra” que deben cumplir a cabalidad los reglamentos y acuerdos, hacer competitivos sus equipos o saben que perderán su inversión, así de fácil, así de cruel. Los negocios son una cosa seria y Doña Fede NO lo entiende. La sobreprotección daña a todos, pero sobre todo a la marca.

El último aullido de Lobos se dio en Cancún, donde se confirmó plenamente lo que el grupo de Mendívil desmintió categóricamente con comunicado oficial el pasado 19 de mayo pasado. Alguien quedó en evidencia como charlatán y ese fue el empresario poblano. Su empresa tomó el control total de las acciones del equipo en los meses pasados.

 

 

Desde el inicio para Bozikian, el autor intelectual, Mendívil y Álvarez los inversionistas, el tema del apoyo a Lobos, fue con intenciones de hacer negocio, salvándolo y vendiéndolo después; así de simple, así de claro y nada que se pudiera reclamar, puesto que son empresarios no almas de la caridad. Lo deleznable fue la mentira del discurso de amor por la ciudad e institución.

El equipo de la BUAP se fue como llegó. de manera totalmente inesperada. En esta historia hay ganadores y perdedores, la Universidad se quedará sin equipo, Mendívil y su grupo habrán comprado la franquicia de Primera División más barata de la última década, apenas 10.5 millones de dólares. La venta del equipo fue signada en 20 millones de verdes, de los cuales habrá que descontar los 4.5 que debe entregar a la BUAP que tenían pactados en convenio, más los seis millones que invirtieron para pagar la multa de los 120 millones. El resto, 9.5 será ganancia de Mendívil y su grupo. A final de cuentas lo que destrabó la negociación fue que ESPN fue la que recibirá una pequeña indemnización, ya que Televisa, que tenía los derechos de Lobos, transmitirá a Juárez.

No fue al revés, como muchos suponíamos. Eso significa mayor utilidad para el grupo de Mendivil, que se embolsará –dicen los expertos– al menos siete millones de dólares y la franquicia del Ascenso que era de Bravos, la cual se congelará para que ellos la negocien en 2020 en Durango o Reynosa por ¡ocho millones! ¡Una gran utilidad en un año! Negocio redondo. 

La BUAP y el Patronato que logró el ascenso pagó cara la osadía de retar a los 'jefes de jefes' de Doña Fede. Recordemos que el rector Alfonso Esparza, en un hecho inusitado, votó en contra de la renovación 'automática' de los derechos de la Selección Nacional y con enorme dignidad se pasó al grupo opositor, siendo el 'benjamín'. NO fue casualidad que Doña Tele apretara el pescuezo ofreciendo una miseria por los derechos de televisión, ingreso vital para mantener un equipo. Recordemos que NO fueron trasmitidos sus juegos durante varias jornadas, eso afectó duramente al Patronato y a la Universidad. Las posibilidades de conseguir patrocinios en playera y publicitad estática, sin transmisión de TV, fueron casi una misión imposible. Así lo relaté en la columna titulada: “Lobos, acorralados por la TV”  

Hicieron el "Lobotón”, una colecta que fue muy criticada. Se equivocaron gravemente en temas deportivos, pagaron su inexperiencia. Los seis millones de dólares anuales que consiguieron finalmente con Doña Tele llegaron tarde y fueron insuficientes; el descenso fue inevitable y la desafiliación parecía inminente. “Doña Fede tras la zalea de Lobos” la titulé entonces. Justo en aquel momento aparecieron los Bozekian, los Mendívil, los Álvarez, con un filete de 120 millones de pesos para 'salvar' a Lobos en una mano, pero escondiendo en la otra un fusil con el que le dispararían por la espalda meses después para extinguirlos del mapa poblano, una vez que cerraran el negocio. Cuando apareció este grupo, el Patronato que existía en la BUAP se extinguió por completo, solo prestaban la marca y el estadio. Todo lo bueno y lo malo del último año fue responsabilidad absoluta de este grupo de empresarios, incluida esa venta que siempre le negaron a los poblanos. El tiempo puso a cada uno en su lugar.

En el camino, hubo graves daños colaterales. Uno de ellos, Manuel Lapuente,
excuñado de Mendívil, quien fue el artífice y cerebro de la salvación. Platiqué con Manolo hace unas semanas en Toluca, estaba entusiasmado y hacía planes. 

–¿De verdad no van a vender el equipo? -pregunté junto a su hijo Juan Carlos.

–No, Fantasma. NO se venderá, es un proyecto de largo plazo. Nos quedaremos mucho tiempo ahí, ya verás–.

A Manolo también lo engañaron. Cuando aparece el negocio, la moral importa poco, dicen por ahí.

Llega finalmente Bravos, al que NO se puede culpar de nada, salvo el NO ganar ese lugar en la cancha. Pero el equipo fronterizo y la institución que preside tras bambalinas Alejandra de la Vega es de las más serias y responsables del Ascenso MX desde hace años, con experiencia ya y de las malas en los tiempos que fue Cobras, que sin duda le ayudará a no repetir errores.

Por supuesto que se aplaude la llegada de grupos así. El tema no pasa por la ilegalidad o no, sino por las formas que debilitan una marca. El futbol de Máximo Circuito en esa plaza tan maltratada por la inseguridad y la delincuencia, le viene muy bien a la ciudad, a la sociedad. Ojalá tengan el éxito que esperan, no tendría por qué ser de otra forma. No son improvisados. Ojalá así suceda.

Ayer la noticia fue el anuncio oficial de la mudanza. Lo que NO escuché mencionar a Bonilla, fue el hecho de si esta mutación de Lobos en Bravos lleva implícitos todas las herencias de los poblanos, como debería de ser. Es decir, si Juárez llegara a descender esta temporada para permanecer tendría que pagar 20 millones de dólares y no sólo 6 (120 millones de pesos), pues Lobos ya utilizó ese beneficio. En teoría así debería de ser… debería, porque ya sabemos que con Doña Fede los reglamentos son a la carta.

Mientras tanto, la respuesta a una legendaria adivinanza infantil ha cambiado de respuesta. ¿Lana sube, lana baja? Ya no es una navaja, ni un borrego en elevador… es la Liga MX, con sus ascensos y descensos.

“La marca es aquello que dicen de ti cuando no estás”

Jeff Bezos, director de Amazon