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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

León, monarca

2020-11-10 | LUIS GARCÍA
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La palabra injusticia no cabe, dado que los contendientes al campeonato del futbol nacional sabían desde un inicio la reglas de la contienda. En este atípico concurso por la corona, en el que por un lado se buscó regalar un espectáculo televisivo dada la sorda situación de la pandemia, también se procuró la mediocridad.

Dentro de este mar de confusiones apareció León, el inclemente León, una perfecta maquinaria de jugar a la pelota que en ningún momento se olvidó de la belleza. Un equipo que fue el mandamás de principio a fin, una cofradía que ganó sus partidos con gracia, y a la vez con mucho rigor.

Cuando una organización deportiva domina con tal amplitud a sus oponentes, máxime en un deporte colectivo, es más que evidente que la mayoría de sus piezas funcionaron a un extraordinario nivel individual.

Y si hablamos de que León fue el capo de esta contienda, el capo individual de este gran equipo fuiste tú Luis Montes. Hace algunas semanas zanjaste con inteligencia y educación la polémica sobre tu voluntaria ausencia con la Selección Nacional. Situación que en ningún momento te desestabilizó, o te distrajo sobre tus notables funciones dentro del equipo verde.

Resulta una verdadera delicia verte jugar a la pelota, te mueves con total libertad por todas las zonas de la cancha siendo lo más importante que debido a tu madurez dicha libertad la ejerces con enorme responsabilidad. Eres solvente, tu técnica individual es de altísimo envergadura y tu inteligencia para entender el juego resulta una canija maravilla.

Otro de los nobles escuderos del arte leonés, y también de los jefes del vestidor, fuiste tú Fernando Navarro, quien de forma inexplicable no eres un recurrente en el representativo nacional. Pocas veces se ha visto a un lateral derecho que desde su refugio sea capaz de aparecer como mediocampista, como media punta, como extremo derecho, e inclusive como centro delantero. Siendo lo más increíble que todos los rivales sabían perfectamente de tus brutales capacidades de aparición en las zonas arriba mencionadas y nunca lograron contenerte.

Si bien me parece meritorio la existencia de líderes, cuando un equipo de futbol juega tan bien es más claro que la mayoría de sus jugadores rozaron su máximo nivel. Es por ello que sería injusto no darles el debido reconocimiento a los apellidos de Cota, Barreiro, Tesillo,

Mena, Gigliotti, Ramírez, Aquino, Meneses, Campbell, Rodríguez, Moreno, Mosquera, Sosa, Burón, Ochoa, Godínez y algunos más.

Para enarbolar prácticamente la perfección en un grupo de trabajo, debe existir una mente maestra capaz de aglutinar todas las habilidades y todas las voluntades y encauzarlas por el camino correcto, y ese sin duda fuiste tú Ignacio Ambriz. Eres un entrenador con un brutal bagaje internacional y nacional, de un perfil sobrio el cual no significa en absoluto que cuando tienes que levantar la voz o pelearte, lo haces sin el menor empacho.

Tuve la enorme fortuna de jugar a tu lado en la Selección Nacional, fuiste por muchos años nuestro capitán, y siempre me maravilló qué ejercías de guía, de líder, y de jefe sin ninguna necesidad de aspavientos, gritos o malas maneras. Tu mandato siempre descansó en tu lucidez, y en tu enorme capacidad para ser simples la mayoría de las situaciones, fuiste permanentemente un facilitador. Y a la distancia daría la impresión que sigues haciendo lo mismo, pero ahora como entrenador.

Otra de las grandes cualidades que tienes como comandante es que no eres el todas mías, a diferencia de muchos directores técnicos que a sus auxiliares los tienen como escenografía, tú sabes escuchar a tus cercanos, les haces caso, los escuchas, al final tú decides, pero su aportación la consideras relevante. Es por eso que hombres como Juan de Dios Ramírez Perales, Édgar Solano, Gerardo Esquivel, y algunos otros más, hombres probos, inteligentes y a carta cabal, desde la sombra han sido medulares para tus gestiones.

Regreso al tema de la justicia y lo ambiguo de la misma, no tengo filiación alguna con el León, lo que tengo es una gran debilidad por la fantástica institución que son y por el impecable semestre que nos brindaron. Es por ello que deseo fervientemente que sean campeones porque reafirmarían el redondo modelo a seguir que son. Para mí ya son los monarcas aunque se tenga todavía que dirimir la Liguilla incluyendo un extraño Repechaje.

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