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Opinión

Luis García

El Doctor une el amplio conocimiento deportivo con un estilo propio. Sus geniales comentarios que lo han hecho referente de la TV tienen también su lugar en nuestro diario.

Vincent Janssen, presagio

2020-10-27 | LUIS GARCÍA
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Dada la envidiable y brutal rivalidad entre Monterrey y Tigres, han conseguido hacer mucho mejor el futbol mexicano. Mediante sólidas economías y descomunales inversiones, han logrado dejar de ser clubes regionales y posicionarse a nivel nacional. Ya son equipos que incordian a los llamados grandes dentro de la pelota en México.

Y tú, Vincent, eres una clara prueba de lo anterior, tu llegada a nuestro país obedeció a que Tigres hizo una de las más exóticas y mejores contrataciones de la historia. La de André-Pierre Gignac, el pintoresco francés que vino a revolucionar el norte, el sur, el oeste y el este del territorio nacional.

Por ende, el Monterrey se vio obligado a encontrar una posible réplica al extraordinario éxito del francés. Y dieron contigo, tu pasado era digno y destacable, haber jugado en el Tottenham Hotspur y en el Fenerbahçe desde ningún punto de vista era menor, máxime para el futbol mexicano.

Normalmente, este tipo de contrataciones conlleva un altísimo riesgo, Y qué decir, si éstas se fundamentan en intentar copiar un modelo existente. Tu llegada al norte del país causó conmoción, pero sobre todo muchísimas dudas, sobre todo porque tu manejo del castellano era escaso. El no poder comunicarte con tu nueva cofradía limitaba la posibilidad de triunfo.

Tu inicio fue lerdo y no se podía esperar de otra manera, habría sido prácticamente un milagro que arrancaras a máxima velocidad y de forma sublime. Pero tu puesta en marcha tampoco fue un desastre.

De alguna forma, todos entendimos que ponerte a competir contra el francés era prácticamente condenarte a un doloroso trance y probablemente muerte deportiva. Pues bien, fiel a tu genética holandesa, la cual está acostumbrada a competir y encontrar soluciones en los lugares más escabrosos, hoy eres una plausible, linda y ejemplar realidad.

Con el periódico del lunes, con el cual siempre será mucho más fácil analizar, la dirigencia rayada atinó en lo que en su momento parecía una loca y hasta estúpida aventura al intentar copiar lo que habían hecho en la acera de enfrente. Incluso, lograste que Rogelio Funes Mori, otro fascinante centro delantero como tú, haya tenido que rebuscarse la vida y junto a ti potenciar la ofensiva regiomontana.

Creo que no son delanteros complementarios, es decir, les cuesta establecerse como sociedad, pero son lo suficientemente inteligentes para vincularse lo mejor posible cuando les toca estar juntos en la cancha.

El partido que te mandaste ante Mazatlán el pasado sábado por la noche fue otra muestra más de tu calidad, tu poderío y de tu arte. Te mandaste una tercia de jugadas que rozaron altos niveles de belleza. Por tu conocida fortaleza física, uno podría confundirse y creer que te cuesta relacionarte con el balón, que lo tuyo sólo descansa en la fuerza, craso error, tu solvencia técnica es infinita, es más, te anularon un gol por fuera de lugar, que de haber sido válido habría merecido estar en un museo, ya que fue una exquisita obra de arte.

Después de cierto tiempo y muchas dudas hoy tienes convencidos a todos. Si bien no eres tan saleroso como tu bien entendido rival André-Pierre Gignac, sí posees ciertos tintes líricos y estrafalarios que no sólo te hacen un buen futbolista, sino te convierten en un atractivo personaje para un deporte que en ocasiones no sólo demanda meter goles, jugar bien y ser efectivo, también necesita extravagantes entes para alegrarle la vida y el alma al aficionado, e insisto, máxime cuando te trajeron para paliar la luminosidad del centro delantero del rival acérrimo.

Vincent, desde el primer día estuviste en desventaja, fuiste un alocado experimento, una especie de rata de laboratorio condenada al sufrimiento. Vaya paradoja, terminaste siendo una fulgurante victoria. Debemos rendirnos ante tu valentía, tu inteligencia, tu calidad y tu estabilidad emocional, tu lucha desde el inicio no fue justa, lo supiste siempre, y nunca te quejaste, sencillamente te empeñaste en convencernos que podías con eso y más carajo.

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