Al final el capitalino insiste en recordar a su maestro a través de las enseñanzas que este mismo le dejó a él y toda una generación de atletas que crecieron como deportistas y personas gracias a Rueda.
“Jorge siempre nos enseñó a sonreír y divertirnos”, contó el exclavadista. “Cuando había momentos malos, en la tarde ya bromeábamos sobre eso. Hay que recordarlo, celebrar su vida y reírnos de las mensadas, todos ven los buenos clavados pero los ‘panzazos’ que nos dimos”, añadió con una sonrisa grande en el rostro.
