Las apuestas entre los líderes de Canadá y Estados Unidos en torno al hockey sobre hielo, considerado el deporte nacional de los canadienses, no son inusuales.
En 2014, Barack Obama, y el entonces primer ministro de Canadá, Stephen Harper, intercambiaron apuestas sobre los equipos masculino y femenino en los Juegos Olímpicos de Invierno de Sochi.
La derrota de los combinados estadounidenses obligaron a Obama a enviar a Harper dos cajas de cerveza.
