560 días después volvió el público a un Santiago Bernabéu, al que se le ve el esqueleto de lo que será en el futuro con unas cerchas que asombraron a los madridistas y curiosos que acudieron a las inmediaciones del estadio y a su interior, donde creció la emoción en el homenaje previo al partido a Lorenzo Sanz, expresidente del Real Madrid entre los años 1995 y 2000 y al resto de fallecidos durante la pandemia.

Casi todo ha cambiado desde aquel 1 de marzo en el que el Santiago Bernabéu se llenó para el clásico contra el Barcelona, que acabó con victoria por dos goles a cero del conjunto por entonces entrenado por el francés Zinedine Zidane.

La situación que viven las obras del estadio hizo que, incluso, tres horas antes del partido aún se estuvieran montando accesos para el público y que se retirasen elementos de las mismas en las inmediaciones para permitir el paso de las personas.