La Selección Mexicana tiene una nueva prueba de preparación rumbo al Mundial 2026 cuando enfrente a Australia en el Rose Bowl de Pasadena, California. El duelo servirá como otro ensayo importante para Javier Aguirre en la recta final antes del debut mundialista.
El Tricolor llega con ánimo renovado después de vencer 2-0 a Ghana en Puebla, un partido que funcionó como laboratorio para observar futbolistas, mover piezas y medir el estado competitivo del grupo. Brian Gutiérrez abrió el marcador en los primeros minutos, mientras que Guillermo 'Memote' Martínez sentenció el triunfo en el complemento con una definición que reforzó su candidatura para pelear un sitio en la lista final.
La cita en Pasadena también tiene un componente especial por la presencia de la afición mexicana en Estados Unidos. El Rose Bowl, escenario histórico del futbol internacional, volverá a vestirse de verde para un encuentro que apunta a tener ambiente mundialista y que representa una de las últimas oportunidades para ajustar detalles antes de la Copa del Mundo.
México mide su evolución ante una Australia mundialista
Para Aguirre, el partido ante los Socceroos será clave para probar variantes tácticas con los elementos que militan en el extranjero y que se han integrado de forma gradual a la concentración. La intención del cuerpo técnico es afinar sociedades, definir roles y observar qué jugadores pueden responder ante un rival físico, ordenado y con experiencia internacional.
Australia también tomará el amistoso como parte de su preparación para el Mundial 2026, donde compartirá grupo con Estados Unidos, Paraguay y Turquía. Enfrentar a una de las selecciones anfitrionas le permitirá medir su nivel competitivo antes de su debut, además de ajustar automatismos defensivos y transiciones ofensivas ante un rival que suele sentirse local en territorio estadounidense.
El antecedente más reciente entre ambos equipos dejó una advertencia para México: en septiembre de 2023, Australia se puso en ventaja con goles de Harry Souttar y Martin Boyle, pero el Tricolor rescató el empate 2-2 gracias a Raúl Jiménez y César Huerta. Ahora, con el Mundial a la vuelta de la esquina y el Rose Bowl como escenario, el equipo mexicano buscará transformar las pruebas en certezas.