Un retorno con auténtico sabor tricolor. Luego de cumplir con su periodo de descanso tras su histórica actuación en la Copa del Mundo 2026, Julián Quiñones volvió a la actividad de manera arrolladora con el Al-Qadsiah.
El atacante naturalizado mexicano pisó nuevamente el terreno de juego para comandar la victoria de su escuadra, erigiéndose como la gran figura del encuentro tras registrar una anotación y una asistencia que reafirmaron su jerarquía en el ataque.
Sin embargo, el momento cumbre de la jornada se dio tras llamar la atención en las redes. En una de las postales más llamativas de su reaparición, la entrada de Quiñones al campo de juego fue acompañada de un sombrero de charro.
Un accesorio con historia especial, pues fue un aficionado quien se lo regaló, como agradecimiento por su participación en el Mundial, desde las tribunas durante los trabajos de calentamiento previos al arranque del partido.
La imagen dio la vuelta al mundo de inmediato, demostrando el enorme arraigo que siente el futbolista por México tras retornar a la exigencia del balompié internacional con una sonrisa.
Inercia goleadora que traspasa fronteras
El brillante regreso de Quiñones no es casualidad, sino el reflejo de una consistencia goleadora que ha ido en ascenso constante durante sus últimas campañas.
Tras registrar 20 dianas en 28 compromisos durante el ciclo 2024-25 con el Al-Qadsiah, el artillero elevó su cuota hasta los 33 festejos en el año posterior, consolidándose como uno de los referentes ofensivos más letales del circuito asiático.
Quiñones disputó su primera Copa del Mundo siendo pieza fundamental en el esquema del Tri, torneo que concluyó de forma consagratoria al convertirse en el máximo romperedes del cuadro mexicano tras firmar cuatro anotaciones, un rendimiento estelar que hoy mantiene encendido en su regreso al club.

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