Para muchas personas, el primer movimiento del día es tomar el celular para revisar mensajes, redes sociales, correos electrónicos o las noticias. Lo que parece una acción cotidiana podría tener consecuencias cuando se convierte en una rutina diaria. Especialistas advierten que este hábito puede afectar tanto la salud mental como la salud visual, por lo que aconsejan no utilizar el teléfono durante los primeros minutos después de despertar.
De acuerdo con un artículo publicado por la Revista Movi, el impulso de consultar el dispositivo apenas se abren los ojos está relacionado con la liberación de dopamina, una sustancia química del cerebro vinculada con los mecanismos de recompensa y la sensación de bienestar. Sin embargo, cuando esa gratificación inmediata se busca todos los días, aumenta la necesidad de volver al teléfono de forma constante.
¿Qué le ocurre al cerebro cuando usas el celular apenas despiertas?
Los especialistas explican que, al despertar, el organismo todavía se encuentra en un proceso natural de activación. Si desde ese momento recibe una gran cantidad de estímulos provenientes de notificaciones, redes sociales, correos electrónicos o noticias, el cerebro debe procesar toda esa información de manera inmediata, lo que favorece un aumento en la producción de cortisol, conocida como la hormona del estrés.
Esa respuesta puede hacer que algunas personas comiencen el día con una mayor sensación de ansiedad o estrés. Además, el uso temprano del celular también puede dificultar la concentración, favorecer la procrastinación y alterar el ciclo natural del sueño debido a la exposición a la luz azul emitida por las pantallas.
Por ello, los especialistas recomiendan esperar al menos 30 minutos antes de utilizar el teléfono móvil. Ese breve periodo permite que el organismo complete de forma gradual su proceso de activación sin la sobrecarga de estímulos digitales que suele presentarse desde los primeros minutos de la mañana.
La salud visual también puede verse afectada
Los efectos del uso frecuente del celular no se limitan al bienestar emocional. La Asociación Estadounidense de Optometría (AOA) advierte que la exposición prolongada a las pantallas puede provocar fatiga visual digital, ojos secos, ardor e irritación ocular, visión borrosa, dolores de cabeza, además de molestias en el cuello y los hombros.
La AOA también señala que la exposición constante a la luz azul puede contribuir a trastornos del sueño. Si cualquiera de estos síntomas aparece de manera frecuente, la recomendación es acudir con un médico optometrista para recibir una valoración profesional.

&format=webp)
&format=webp)
&format=webp)