En poco más de medio siglo, México ha experimentado una transformación profunda en su comportamiento demográfico. Mientras que en la década de 1960 el promedio era de cerca de siete hijos por mujer, en años recientes la cifra descendió a poco menos de dos, un cambio que, de acuerdo con especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), refleja una nueva forma de entender la maternidad, la paternidad y los proyectos de vida.

Lejos de tratarse de una decisión motivada por una sola causa, los investigadores consideran que detrás de esta tendencia convergen factores económicos, laborales, sociales, ambientales e incluso relacionados con la salud mental. En ese contexto, cada vez más personas optan por retrasar la llegada de los hijos o, simplemente, deciden no convertirse en madres o padres.

Especialistas de la UNAM señalan que factores económicos, laborales, sociales y ambientales influyen en que cada vez más jóvenes decidan posponer la maternidad y la paternidad o no tener hijos./ Pixabay

¿Qué está haciendo que los jóvenes cambien de planes?

Para los especialistas de la UNAM, uno de los principales obstáculos es el entorno económico que enfrentan las nuevas generaciones. El alto costo de adquirir una vivienda, la dificultad para acceder a empleos estables y el incremento constante en gastos como alimentación, educación, servicios y atención médica llevan a muchas parejas a concluir que no cuentan con las condiciones para asumir la crianza de un hijo.

La investigadora Verónica Montes de Oca Zavala, del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM, explicó que los jóvenes viven actualmente en "contextos de gran competencia laboral y educativa", situación que también influye en las decisiones relacionadas con la formación de una familia.

A ese panorama se suman otros elementos que han cobrado relevancia en los últimos años. La preocupación por el cambio climático, la incertidumbre sobre la disponibilidad futura de recursos naturales, las dificultades para acceder a servicios de salud mental y las dudas sobre las condiciones que enfrentarán las próximas generaciones forman parte de las razones que hoy pesan al momento de decidir si tener hijos o no.

La UNAM advirtió que la disminución de la natalidad en México traerá retos para el mercado laboral, los sistemas de salud, las pensiones y el envejecimiento de la población./ Pixabay

La maternidad dejó de verse como un destino obligatorio

Los especialistas también destacan que la mayor participación de las mujeres en la educación superior y en el mercado laboral ha cambiado la manera en que muchas de ellas conciben la maternidad. Antes de dar ese paso, ahora es más frecuente que busquen consolidar una carrera profesional, alcanzar independencia económica o cumplir otras metas personales, mientras que algunas optan por no tener hijos por decisión propia.

La UNAM advierte que esta disminución en la natalidad no sólo modifica la estructura de las familias, sino que también tendrá repercusiones para el país en las próximas décadas. Entre los principales retos se encuentran el envejecimiento de la población, los cambios en el mercado laboral, la presión sobre los sistemas de salud y pensiones y la necesidad de diseñar políticas públicas que respondan a una realidad demográfica distinta a la de generaciones anteriores.

De acuerdo con la UNAM, el promedio de hijos por mujer en México pasó de cerca de siete en la década de 1960 a poco menos de dos en años recientes./ Pixabay