Anforama, una de las cadenas más conocidas entre quienes buscan artículos para la cocina y el hogar, atraviesa un periodo de incertidumbre ante el cierre anunciado en varias de sus sucursales y la liquidación de mercancía. En establecimientos de la Ciudad de México han aparecido mantas con mensajes como “¡Nos vamos!” y “¡Cerramos!”, además de descuentos que buscan terminar con los productos disponibles en los anaqueles.
Los anuncios han llamado especialmente la atención debido a la larga historia de la compañía, cuyo origen se remonta a la década de 1950 en la capital mexicana. Sin embargo, hasta el momento Anforama no ha informado oficialmente que se encuentre en quiebra ni que vaya a desaparecer por completo del país, por lo que los cierres detectados no necesariamente significan el final definitivo de la marca.
Anforama remata mercancía ante cierre de sucursales
En semanas recientes, clientes comenzaron a reportar que diferentes establecimientos de Anforama en el Centro Histórico de la CDMX colocaron anuncios para informar sobre liquidaciones. Los descuentos parten desde aproximadamente el 30% en diferentes artículos, mientras la disponibilidad de mercancía disminuye conforme avanzan las ventas.
Las promociones abarcan parte de los productos que durante décadas caracterizaron a la cadena, entre ellos vajillas, sartenes, cubiertos, recipientes, cristalería, utensilios y otros accesorios para el hogar. La liquidación ha llegado a tal grado que algunos establecimientos también promocionan la venta de su propio mobiliario, uno de los elementos que más ha alimentado las versiones sobre un retiro de determinadas ubicaciones.
La situación tampoco estaría limitada a la capital. Existen reportes de liquidaciones y cierres en municipios del Estado de México como Texcoco, Chalco, Zumpango y Toluca, mientras que meses atrás ocurrió una situación similar en Guanajuato.
¿Anforama cerrará definitivamente en México?
A pesar de los mensajes colocados en las tiendas, todavía existe una pregunta entre sus clientes: ¿Anforama desaparecerá definitivamente? Con la información disponible, no es posible afirmarlo, pues la compañía no ha emitido un comunicado en el que confirme la quiebra, la liquidación completa de la empresa o el cierre de todas sus sucursales en México.
La falta de un posicionamiento oficial ha generado distintas versiones sobre lo que podría estar sucediendo. Entre los escenarios planteados se encuentran una posible reestructuración de la empresa, la reducción de establecimientos físicos o una estrategia para disminuir costos de operación.
Trabajadores consultados por el diario La Crónica de Hoy señalaron que una posible explicación estaría relacionada con la competencia que enfrenta Anforama frente a supermercados y otros formatos comerciales, aunque hasta ahora esta versión no ha sido confirmada oficialmente por la empresa.
Por ello, mientras no exista información institucional que indique lo contrario, los cierres de algunas sucursales no deben interpretarse automáticamente como la desaparición definitiva de Anforama.
Anforama ya había cerrado su tienda de León
Una de las señales previas de los cambios dentro de la compañía ocurrió en mayo de 2026, cuando Anforama anunció el cierre definitivo de su única sucursal en León, Guanajuato, localizada en la esquina de Reforma y Juárez, en el Centro Histórico de esa ciudad.
El establecimiento tenía 22 años de operaciones y, antes de bajar definitivamente la cortina, comenzó un proceso de liquidación con descuentos de hasta 40% en artículos como vajillas, sartenes, recipientes y cubiertos.
Ahora, un escenario parecido puede observarse en otras tiendas, especialmente en la Ciudad de México y el Estado de México, donde las mantas de liquidación y los anaqueles con menos mercancía han provocado que clientes habituales se pregunten qué ocurrirá con una cadena que durante décadas estuvo ligada al comercio tradicional de artículos para el hogar.
¿Cuál es la historia de Anforama?
La historia de Anforama comenzó a principios de la década de 1950 en la Ciudad de México, cuando abrió como una pequeña cristalería ubicada cerca del Mercado de San Juan. De acuerdo con la historia difundida por la propia compañía, aquel primer establecimiento era modesto y únicamente tenía una cortina hacia la calle.
El negocio comenzó a crecer y posteriormente abrió una segunda sucursal en la calle de Hidalgo, seguida por otra tienda en La Lagunilla. Al mismo tiempo, su oferta dejó de limitarse a la cristalería y comenzó a incorporar vajillas, artículos de aluminio, productos de peltre, ollas de presión y otros utensilios utilizados diariamente en los hogares.
A principios de los años 60 llegó otro de los momentos importantes para la empresa con la apertura de su sucursal de Palma, en el Centro Histórico, que posteriormente se convertiría en su casa matriz. Este establecimiento alcanzó alrededor de 800 metros cuadrados de piso de venta y llegó a contar con más de 130 modelos de vajillas y cerca de 5 mil artículos especializados, entre electrodomésticos, sartenes, cubiertos y recipientes.
De la CDMX a otros estados del país
Después de consolidarse durante décadas entre los consumidores capitalinos, en los años 90 Anforama comenzó su expansión fuera de la Ciudad de México. Querétaro se convirtió en el primer estado al que llegó la cadena y posteriormente amplió su presencia hacia Guanajuato.
Su historia convirtió a la empresa en un referente para generaciones de compradores que acudían a sus establecimientos para encontrar desde una vajilla hasta utensilios básicos para equipar una cocina. Precisamente por ello, los recientes anuncios de cierre han provocado sorpresa entre consumidores que recuerdan a la cadena como parte del comercio tradicional del Centro Histórico.
Por ahora, las imágenes de las mantas con mensajes de “¡Nos vamos!” y “¡Cerramos!”, las promociones y la venta del mobiliario confirman la salida de determinados establecimientos, pero no permiten asegurar que Anforama desaparecerá por completo.
Mientras la compañía no publique información sobre el futuro de sus operaciones, habrá que esperar para conocer si se trata de una reducción de sucursales, una reestructuración comercial o un proceso más amplio de cierre para una empresa con varias décadas de presencia en México.

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