Ángel Correa ya está sólo a una firma de ser nuevo jugador del River Plate. Tras llegar a un acuerdo con Tigres, el club argentino habría comparado la ficha del campeón del Mundo en el 2022, sin embargo, parece que la decisión de dejar a los felinos va más allá de lo futbolístico.
Correa se despidió de Tigres
Tras el entrenamiento de este miércoles, el atacante argentino se despidió de sus compañeros y del cuerpo técnico de manera habitual antes de emprender el viaje autorizado por la institución. De acuerdo con personas cercanas al club, en ningún momento el futbolista manifestó haber recibido amenazas ni informó sobre alguna situación que comprometiera su seguridad o la de su familia.
La directiva auriazul también aseguró que el permiso otorgado al jugador tenía como único propósito permitirle concluir los últimos detalles de la negociación, realizar los exámenes médicos correspondientes y avanzar hacia la oficialización de su incorporación a River Plate.
Esposa de Correa denuncia amenazas
La semana pasada, la salida de Correa tomó un giro inesperado debido a que Sabrina Di Marzo, esposa del delantero argentino, denunció haber recibido amenazas e insultos en redes sociales, situación que, aseguró, también ha alcanzado a sus hijas.
Estas declaraciones tomaron relevancia en el River Plate debido a que existía la posibilidad de que el equipo documentara el caso para presentarlo ante la FIFA y el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), con el objetivo de buscar que el futbolista pudiera obtener la condición de agente libre y así evitar el pago de una transferencia de 15 millones de dólares a Tigres.
Tigres fija su postura
Desde la institución regiomontana, fuentes internas consideran que esta situación forma parte de una estrategia de presión durante las negociaciones. La aparición de las versiones ha generado inconformidad en la directiva felina, principalmente por la naturaleza de las acusaciones y el impacto que han tenido alrededor de la operación.
Pese a ello, el club mexicano mantiene sin modificaciones su postura económica y sostiene que cualquier equipo interesado deberá respetar las condiciones establecidas en el contrato vigente del futbolista.
La directiva de Tigres mantiene la postura de defender los derechos contractuales del jugador, cuyo vínculo con el club tiene vigencia hasta 2030. En ese sentido, la institución contempla llegar a las instancias legales correspondientes para exigir el cumplimiento del contrato y el pago íntegro de la cláusula de rescisión en caso de concretarse una salida.
Por ahora, el futuro de Ángel Correa continúa sin una definición. El atacante ya no se encuentra en México y la negociación con River Plate permanece abierta en medio de versiones encontradas sobre las circunstancias de su salida. Mientras tanto, Tigres sostiene su posición de hacer valer el contrato vigente del jugador y defender sus intereses en caso de que el conflicto escale a instancias deportivas o legales.

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