Documentos judiciales recientemente desclasificados revelaron que la empresa detrás de Claude puso en marcha una operación secreta para comprar, destruir y digitalizar millones de ejemplares con el objetivo de utilizar su contenido en el desarrollo de sus modelos de IA.
La estrategia, conocida internamente como Proyecto Panama, contemplaba “escanear de forma destructiva todos los libros del mundo”. El documento de planificación también advertía sobre la necesidad de mantener el proyecto en secreto: “No queremos que se sepa que estamos trabajando en esto”.
La operación comenzó a principios de 2024, cuando directivos de Anthropic buscaban material publicado antes de gran parte de los contenidos disponibles en internet. De acuerdo con los documentos judiciales, la intención era proporcionar a Claude textos que le enseñaran “a escribir bien”, en lugar de que aprendiera a imitar “la jerga de internet de baja calidad”.
¿Cómo destruía Anthropic los libros?
Para conseguir los ejemplares, la compañía realizó compras de decenas de miles de libros a proveedores como Better World Books y World of Books, esta última ubicada en Reino Unido.
Posteriormente, Anthropic recurrió a un tercero para realizar el proceso de digitalización. En sus instalaciones, máquinas hidráulicas cortaban los lomos de los libros y separaban las páginas para que pudieran ser escaneadas rápidamente mediante equipos de imagen industriales.
Uno de los proveedores que llegó a trabajar con la empresa indicó que Anthropic buscaba procesar entre 500 mil y dos millones de libros en un periodo de seis meses.
¿Y qué ocurría con los ejemplares después del escaneo? El papel que quedaba como residuo era enviado a plantas de reciclaje, donde podía convertirse en productos como papel higiénico y cajas de cartón.
¿Por qué Anthropic quería utilizar libros?
Según los documentos internos, los responsables de la compañía consideraban que los libros podían mejorar la calidad de comunicación de Claude y ayudar a evitar el llamado colapso de los modelos de inteligencia artificial.
Este fenómeno ocurre cuando un sistema comienza a degradar su rendimiento debido a que es entrenado con contenidos que ya fueron generados por otras inteligencias artificiales.
Los libros representaban una fuente particularmente atractiva porque contienen grandes cantidades de literatura escrita por personas y sometida a procesos de edición profesional.
A diferencia de buena parte del contenido actual de internet, estos textos fueron creados antes de que los materiales generados por IA comenzaran a proliferar.
El problema para Anthropic era obtener ese material a gran escala. Los documentos judiciales sugieren que sus directivos confiaban en que la operación podría mantenerse fuera del conocimiento público o que, en caso de ser descubierta, los beneficios obtenidos justificarían el método.
Anthropic también recurrió a libros pirateados
Los documentos presentados ante el tribunal también señalan que la obtención de material protegido por derechos de autor no comenzó con el Proyecto Panama.
De acuerdo con uno de los escritos, el cofundador de Anthropic, Ben Mann, obtuvo en junio de 2021 una colección de contenido protegido por derechos de autor proveniente de una “biblioteca en la sombra” llamada LibGen. Incluso se incluyó una captura de pantalla del navegador de Mann mientras realizaba la descarga.
Un año después, Mann compartió con otros trabajadores de la compañía un enlace a Pirate Library Mirror, un catálogo de libros obtenidos ilegalmente, acompañado del mensaje: “Justo a tiempo!!!”.
Una demanda colectiva reveló el Proyecto Panama
La existencia de la operación se conoció públicamente gracias a miles de páginas de documentos desclasificados durante una demanda colectiva por derechos de autor.
En 2024, los autores Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson encabezaron una acción legal contra Anthropic, en la que acusaron a la empresa de utilizar ilegalmente sus obras para entrenar a Claude.
El mes pasado, Anthropic, compañía actualmente valorada en 965 mil millones de dólares (875 mil millones de euros), aceptó pagar 1.500 millones de dólares (unos 1.300 millones de euros) para resolver el caso. El acuerdo contempla alrededor de 500 mil obras elegibles.
“Es la mayor indemnización conocida por vulneración de derechos de autor de la historia”, afirmó Justin Nelson, abogado principal de los autores.
El acuerdo representa el primer caso de una serie de demandas contra grandes compañías de inteligencia artificial que llega a una resolución de este tipo. Meta, OpenAI, Google y Microsoft enfrentan procesos similares por parte de autores que denuncian prácticas de piratería equivalentes.
Al mismo tiempo, algunos escritores que no participaron en el acuerdo colectivo mantienen demandas individuales abiertas contra Anthropic.
¿Qué determinó el tribunal?
El fallo original, emitido el año pasado, estableció que el uso de libros adquiridos legalmente por Anthropic estaba protegido como uso legítimo bajo la legislación estadounidense. Sin embargo, el tribunal hizo una distinción con los millones de ejemplares que la empresa había obtenido mediante piratería.
“La histórica resolución de junio de 2025 del tribunal sigue intacta”, declaró la subdirectora jurídica de Anthropic, Aparna Sridhar, en un comunicado recogido por The Washington Post.
“La cuestión sobre la que hemos llegado a un acuerdo tiene que ver con la forma en que se adquirieron algunos materiales, no con si podíamos utilizarlos para desarrollar inteligencia artificial”, agregó.
Mientras continúan otros procesos judiciales contra compañías del sector, los documentos desclasificados del Proyecto Panama dejan al descubierto el método utilizado por Anthropic para conseguir y procesar una parte del material que terminó formando parte del entrenamiento de su tecnología.

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