La promesa de que la Inteligencia Artificial (IA) terminaría encargándose de las actividades repetitivas para permitir que las personas trabajaran menos lleva años acompañando el desarrollo de herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude. Sin embargo, más allá de las predicciones sobre el futuro del mercado laboral, comienzan a aparecer cifras que permiten dimensionar cuánto tiempo realmente pueden recuperar quienes incorporan estas tecnologías a sus actividades profesionales.

Un estudio del Banco Central Europeo (BCE), AI adoption and the productivity promise: what workers report, encabezado por el economista António Dias Da Silva, señala que los trabajadores que utilizan Inteligencia Artificial diariamente consiguen ahorrar en promedio tres horas de trabajo por semana, cantidad equivalente aproximadamente al 7.7 por ciento de su tiempo laboral total. La cifra resulta considerable si se proyecta durante meses o incluso durante todo un año.

Herramientas como ChatGPT, Gemini o Claude, son cada días más aprovechadas en las empresas / Magnific

Sin embargo, existe una diferencia entre el beneficio experimentado por los usuarios habituales y el impacto general sobre el mercado laboral. Cuando se considera al conjunto de los trabajadores, el ahorro promedio disminuye hasta aproximadamente 3.8 por ciento del tiempo laboral, debido a que solamente una parte de los empleados consigue obtener beneficios claros en términos de horas recuperadas. Es precisamente ahí donde aparece la gran pregunta: ¿la IA realmente nos permitirá trabajar menos o simplemente hará que podamos producir más durante el mismo horario?

¿Cuántas horas de trabajo ahorra la IA?

Para quienes utilizan estas herramientas diariamente, la respuesta del estudio es aproximadamente tres horas semanales. En una jornada tradicional de cinco días, esto equivaldría a recuperar alrededor de 36 minutos diarios que anteriormente podían destinarse a actividades que ahora son realizadas, aceleradas o apoyadas mediante Inteligencia Artificial.

Pero el ahorro cambia considerablemente dependiendo de la actividad. Según los datos presentados, generar código puede representar un ahorro cercano a ocho horas semanales, aunque solamente alrededor del 8 por ciento de los trabajadores analizados utiliza la IA para esta función. Además, la ventaja debe interpretarse con cautela, debido a que parte del tiempo recuperado puede terminar utilizándose posteriormente para supervisar, corregir o depurar los resultados generados por los sistemas.

Los trabajadores jóvenes y quienes cuentan con estudios universitarios aparecen entre los grupos que utilizan la IA / Magnific

Las tareas relacionadas con análisis de datos y generación de contenidos audiovisuales también presentan ganancias importantes, mientras que actividades mucho más extendidas, como redacción, edición e investigación, pueden registrar ahorros de entre cuatro y cinco horas semanales.

Por ello, utilizar Inteligencia Artificial no produce exactamente el mismo beneficio para todos los trabajadores. El resultado depende de qué actividad se automatiza, cuánto tiempo consumía anteriormente y cuánto trabajo humano requiere posteriormente revisar la respuesta proporcionada por la herramienta.

Uno de cada dos trabajadores ya utiliza IA diariamente

Otro de los datos destacados no tiene que ver directamente con productividad, sino con la velocidad a la que estas herramientas están entrando en las oficinas. Según la información presentada, el porcentaje de trabajadores de la zona euro que declara utilizar algún modelo de Inteligencia Artificial diariamente pasó de 26 por ciento en 2024 a 52 por ciento en 2026.

En solamente dos años, la proporción prácticamente se duplicó. Los datos proceden de una encuesta que contempla a 20 mil personas de 11 países, mostrando hasta qué punto herramientas de IA generativa han comenzado a integrarse en las actividades cotidianas de millones de empleados.

Los trabajadores capacitados pueden llegar a ahorrar hasta 11 horas semanales / Especial

Los trabajadores más jóvenes y quienes cuentan con estudios universitarios aparecen entre los grupos que utilizan estas herramientas con mayor frecuencia. La diferencia con otros perfiles puede alcanzar aproximadamente 20 puntos porcentuales.

De esta manera, utilizar ChatGPT, Gemini, Claude u otras herramientas similares durante una jornada laboral comienza a convertirse en una práctica habitual para una parte considerable de los trabajadores, especialmente en empleos relacionados con información, análisis, programación, investigación y creación de contenidos.

Capacitarse en IA podría hacer una enorme diferencia

Tener acceso a una herramienta no significa necesariamente saber aprovecharla. Otra investigación, realizada por la London School of Economics (LSE), muestra una importante diferencia entre los trabajadores que reciben capacitación específica sobre Inteligencia Artificial y quienes comienzan a utilizarla sin entrenamiento.

De acuerdo con esos datos, entre los empleados que reciben formación, la utilización de IA llega hasta el 93 por ciento, mientras que entre quienes no reciben capacitación disminuye al 57 por ciento.

La diferencia también aparece en el tiempo recuperado. Los trabajadores capacitados pueden llegar a ahorrar hasta 11 horas semanales, mientras que aquellos que no han recibido entrenamiento se mantienen alrededor de las cinco horas.

Esto no significa que la IA no vaya a modificar determinados empleos / Magnific

Esto sugiere que el verdadero beneficio no depende únicamente de contratar una herramienta o permitir que los empleados utilicen Inteligencia Artificial, sino también de enseñarles qué tareas pueden delegar, cómo formular instrucciones, cómo revisar las respuestas y, especialmente, cuándo no resulta conveniente depender de la tecnología.

Los directivos son quienes más tiempo ahorran con IA

Los resultados también muestran diferencias dependiendo del puesto ocupado dentro de una organización. Los directivos aparecen entre quienes más utilizan estas herramientas y también entre quienes obtienen mayores beneficios en términos de tiempo, con ahorros cercanos a siete horas por semana.

Una posible explicación es que determinados puestos de dirección permiten identificar con mayor facilidad qué tareas pueden acelerarse y, posteriormente, reinvertir el tiempo liberado en otras responsabilidades como análisis, planificación, toma de decisiones o coordinación de equipos.

Pero la adopción todavía encuentra resistencia. Según la información recopilada en los estudios citados, 41 por ciento de los trabajadores declara que no está interesado en utilizar Inteligencia Artificial, una postura que también puede estar relacionada con las dudas sobre el efecto que la automatización tendrá eventualmente sobre determinados empleos.

Entre los temores se encuentra precisamente una paradoja: utilizar Inteligencia Artificial para hacer más eficiente un puesto podría demostrar que parte de las tareas que realiza una persona pueden automatizarse, alimentando las preocupaciones sobre el futuro de algunos trabajos.

¿Ahorrar tres horas significa trabajar menos?

Aquí aparece uno de los principales problemas de la revolución de la IA. Que una persona consiga terminar una actividad en dos horas en lugar de cinco no significa necesariamente que las tres horas restantes vayan a convertirse en tiempo libre.

El propio Banco Central Europeo advierte que el efecto sobre la productividad depende directamente de qué ocurre con esas horas recuperadas:

"Este ahorro de tiempo solo se traduce en una mayor productividad si los trabajadores convierten las horas liberadas en una mayor producción, en lugar de dedicarlas a actividades menos productivas. Y, sobre todo, también depende de que la empresa esté en condiciones de aprovechar esa capacidad adicional".

En otras palabras, una empresa puede utilizar el tiempo recuperado para producir más, asumir nuevas tareas o mejorar otros procesos, pero también puede desperdiciarlo mediante reuniones innecesarias, actividades administrativas o simplemente sustituyendo unas tareas poco productivas por otras.

Por eso, ahorrar tiempo y aumentar la productividad no son exactamente lo mismo. La Inteligencia Artificial puede conseguir que una determinada actividad se complete considerablemente más rápido, pero el impacto económico aparece únicamente cuando ese tiempo liberado tiene posteriormente una utilización productiva.

¿La IA provocará despidos?

La otra gran preocupación está relacionada con el empleo. Si las empresas consiguen realizar las mismas tareas utilizando menos horas humanas, surge inevitablemente la pregunta sobre si necesitarán mantener la misma cantidad de trabajadores.

La presidenta del Banco Central Europeo, Christine Lagarde, ha reconocido que las inversiones relacionadas con Inteligencia Artificial ya comienzan a producir algunos cambios en productividad, aunque considera que todavía no se observa una transformación equivalente en el mercado laboral.

“La inversión masiva está llevando a ciertas mejoras de productividad, pero todavía no estamos viendo consecuencias en términos de mercado laboral ni las olas de despidos que son temidas”.

Esto no significa que la IA no vaya a modificar determinados empleos. Por el contrario, los datos muestran que ya está cambiando cómo se realizan diferentes tareas, especialmente aquellas relacionadas con programación, análisis de información, investigación y generación de contenidos.

Entonces, ¿es bueno o malo ahorrar horas gracias a la IA?

El ahorro de tiempo, por sí mismo, representa una ventaja potencial. Un trabajador que puede terminar una actividad más rápido dispone de capacidad para realizar otras funciones, mejorar la calidad de su trabajo o reducir el tiempo destinado a tareas repetitivas.

El problema aparece en qué ocurre después con esas horas. Si una persona ahorra tres horas gracias a la IA pero termina llenándolas con nuevas reuniones o actividades poco relevantes, el beneficio real puede desaparecer. Si una empresa simplemente incrementa indefinidamente la carga laboral porque sus trabajadores pueden producir más rápido, tampoco necesariamente se cumplirá aquella vieja promesa de que la tecnología nos permitiría trabajar menos.

Los primeros datos muestran, por tanto, una realidad mucho más compleja: la Inteligencia Artificial sí está permitiendo ahorrar tiempo, pero todavía no existe una regla que determine qué harán empresas y trabajadores con esas horas recuperadas.

La tecnología ya puede devolver alrededor de tres horas semanales a quienes la utilizan diariamente, y en determinadas tareas la cifra puede ser considerablemente mayor. El verdadero cambio dependerá ahora de una cuestión que ninguna herramienta puede resolver automáticamente: decidir si ese tiempo servirá para producir más, trabajar mejor o, finalmente, trabajar menos.