Cadillac llegó a la Fórmula 1 con una desventaja que no aparece en la tabla de posiciones: mientras sus rivales llevan años perfeccionando procesos, herramientas y conceptos aerodinámicos, el equipo estadounidense tuvo que construir prácticamente todo desde cero.
Después de Hungría, los números son duros: último del campeonato, cero puntos y nueve abandonos entre Sergio Pérez y Valtteri Bottas. Sin embargo, reducir su primer año a esos datos sería injusto. El MAC-26 ha evolucionado. El problema es que Cadillac todavía no logra desarrollar ni terminar carreras al ritmo que necesita para alcanzar a quienes tiene por delante.
DE SOBREVIVIR A COMPETIR
Australia fue el punto de partida: Pérez terminó 16º y Bottas abandonó. En China llegó el primer doble final y Bottas consiguió el mejor resultado del equipo hasta ahora, 13º.
Japón mostró la primera evolución aerodinámica. Cadillac comenzó a ganar carga y a entender mejor el comportamiento del auto. Miami trajo el primer paquete importante de actualización y una señal diferente: el equipo ya no estaba únicamente tratando de sobrevivir; empezaba a pelear.
Canadá y Mónaco confirmaron el cambio. Pérez pudo mezclarse con la media tabla y en Mónaco llegó a terminar décimo en pista, en posición de puntos, aunque una doble penalización lo dejó finalmente 15º.
No hubo puntos, pero sí una evidencia importante: cuando el circuito y las circunstancias lo permiten, Cadillac ya tiene un auto capaz de acercarse al grupo medio.
BARCELONA DESTAPÓ LAS CARENCIAS
El circuito catalán mostró el otro lado del proyecto.
Las curvas rápidas, las temperaturas y las exigencias aerodinámicas expusieron problemas de carga, degradación y gestión térmica. Cadillac podía conseguir una vuelta razonable, pero todavía tenía dificultades para mantener el rendimiento durante una tanda larga.
El diagnóstico estaba hecho. Faltaba convertirlo en velocidad.
AUSTRIA: LA MEJORA QUE NO PUDO PROBARSE
El gran paquete de actualización llegó en Spielberg. El objetivo era claro: ganar rendimiento aerodinámico y mejorar el comportamiento de los neumáticos.
La evolución parecía funcionar. Bottas llegó a ser 13º en los entrenamientos y Cadillac detectó una reducción de la distancia con algunos rivales.
Pero el equipo no pudo aprovecharlo porque los dos autos abandonaron por sobrecalentamiento de frenos.
Fue una de las oportunidades perdidas más importantes del año. Cadillac necesitaba kilómetros para comprobar sus nuevas piezas y terminó prácticamente sin información de carrera.
SILVERSTONE: LA SEÑAL MÁS POSITIVA
Una semana después, Silverstone ofreció una lectura mucho más alentadora.
Pérez terminó 15º y Bottas 17º, pero Cadillac pudo pelear con Haas y colocarse delante de Aston Martin en diferentes momentos de la carrera.
Las posiciones no lo dicen todo. El MAC-26 ya no parecía completamente separado de la mitad de la parrilla. El auto había ganado rendimiento y comenzaba a mostrar que el trabajo de desarrollo tenía una dirección correcta.
Spa Francorchamps en el GP de Bélgica volvió a revelar otro problema: eficiencia aerodinámica. Cadillac había ganado carga, pero todavía pagaba demasiado con resistencia y velocidad en recta. Pérez volvió a abandonar por una falla de suspensión.
Y entonces llegó Hungría.
HUNGRÍA: LA REALIDAD DEL PROYECTO
Bottas y Pérez ocuparon las dos últimas posiciones en calificacion. Cadillac fue nuevamente el auto más lento de la parrilla y la carrera terminó de la peor manera: Bottas abandonó por un incendio en los frenos y Pérez por un problema de suspensión delantera.
Hungría recordó una verdad incómoda: Cadillac ha mejorado, pero sus rivales también. Y algunos lo están haciendo más rápido.
EL GRAN ENEMIGO: LA CONFIABILIDAD
El principal problema de Cadillac ya no puede definirse únicamente como falta de velocidad. Es falta de madurez.
Los problemas de frenos se han repetido durante la temporada y se suman a fallas de suspensión, electricidad y gestión térmica. Cada abandono significa mucho más que perder una posición. Significa perder vueltas.
Y para un equipo nuevo, cada vuelta representa información: neumáticos, temperaturas, aerodinámica, consumo, estrategia y comportamiento del auto con combustible. Cadillac ha perdido demasiadas.
CHECO Y BOTTAS, SIN OPORTUNIDAD DE CAPITALIZAR
Bottas acumula cinco abandonos; Pérez, cuatro y este dato es particularmente doloroso porque Cadillac eligió a ambos precisamente por su experiencia.
Valtteri aporta conocimiento técnico y capacidad para participar en el desarrollo de un proyecto desde sus cimientos. Checo, en cambio, tiene la experiencia para leer carreras complicadas y aprovechar oportunidades, como demostró en Mónaco.
Pero ambos necesitan un auto confiable. No se puede pedir a dos pilotos que construyan el futuro de un equipo si el presente no les permite terminar las carreras.
La falta de fiabilidad también está afectando directamente el desarrollo: menos kilómetros significan menos datos, y menos datos significan menos capacidad para corregir rápidamente.
¿QUÉ PUEDE ESPERARSE?
No sería realista esperar que Cadillac se convierta de repente en un equipo habitual de puntos durante la segunda mitad de 2026. El objetivo inmediato debe ser más básico y, paradójicamente, más importante: terminar carreras.
Después, acercarse regularmente a Haas, Aston Martin y al resto de la media tabla. Y finalmente aprovechar alguna carrera de circunstancias especiales para conseguir los primeros puntos.
Cadillac ya demostró que puede hacerlo. Mónaco y Silverstone son las pruebas. Lo que todavía no ha conseguido es repetirlo con suficiente frecuencia.
EL VERDADERO CAMPEONATO DE CADILLAC
El primer año de Cadillac no debe medirse exclusivamente por la tabla.
El equipo está construyendo una estructura técnica mientras compite: su departamento de aerodinámica creció de manera acelerada y la organización continúa ampliándose en Estados Unidos y Reino Unido.
Eso significa que 2026 es, en buena medida, un año de aprendizaje.
El verdadero objetivo es que al terminar la temporada Cadillac conozca su automóvil lo suficiente para dejar de preguntarse por qué no funciona y comenzar a trabajar exclusivamente en cómo hacerlo más rápido.
El proyecto también vé más allá de 2026. La construcción de su propia infraestructura y el futuro desarrollo de la unidad de potencia de General Motors convierten este campeonato en el primer capítulo de un proyecto de largo plazo.
EL VEREDICTO
Cadillac no carece de potencial. Carece de madurez. Ha reducido la distancia con la mitad de la parrilla y ha encontrado rendimiento con sus actualizaciones. Ya tuvo momentos en los que pudo competir directamente con rivales establecidos. Pero todavía falla demasiado.
Y en Fórmula 1, cada abandono tiene un precio doble: se pierde el resultado y también la información necesaria para conseguir el siguiente. Por eso, el gran desafío de Cadillac para la segunda mitad del año no es ganar posiciones. Es dejar de perder kilómetros.
Cuando Bottas y Checo puedan completar carreras de manera consistente, entonces sabremos cuánto del potencial mostrado en Austria y Silverstone puede convertirse realmente en el punto de partida de un Cadillac competitivo.
Porque el verdadero campeonato de Cadillac no termina en 2026. Apenas comienza.

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