La Ciudad de México atraviesa uno de sus años más lluviosos de las últimas décadas. Entre enero y septiembre de 2026, la capital acumuló 849 milímetros de precipitación, una cifra que se encuentra por encima del promedio histórico y que refleja la intensidad de la actual temporada de lluvias.

El dato llega después de varios meses en los que las precipitaciones han provocado encharcamientos, inundaciones y afectaciones viales en diferentes zonas de la capital. Aunque la lluvia ayuda a recuperar los niveles de almacenamiento de agua, también representa un desafío para una ciudad con una infraestructura que puede verse rebasada durante los aguaceros más intensos.

La temporada de lluvias ayuda a recuperar las reservas de agua, pero también aumenta el riesgo de inundaciones./Especial

¿Cuánto ha llovido en CDMX?

Los 849 milímetros acumulados representan una cantidad importante si se considera que la precipitación en la capital suele concentrarse principalmente entre los meses de mayo y octubre. La temporada de lluvias es fundamental para la recuperación de las fuentes de abastecimiento, pero las precipitaciones extremas pueden generar problemas cuando ocurren en periodos cortos.

Además, la cantidad de lluvia no se distribuye de manera uniforme en toda la ciudad. Las zonas del sur y las áreas de mayor altitud suelen recibir más precipitaciones que otras regiones de la capital, por lo que una misma tormenta puede tener efectos muy diferentes dependiendo de la zona.

Las intensas lluvias han provocado encharcamientos y afectaciones en distintos puntos de la capital./@pixabay

Más lluvia también significa más riesgos

Aunque el incremento de las precipitaciones puede ser una buena noticia para las reservas de agua, las lluvias intensas también elevan el riesgo de inundaciones, caída de árboles, deslaves y afectaciones al transporte. En una ciudad densamente urbanizada, el agua tiene menos superficies naturales por donde infiltrarse y puede acumularse rápidamente.

Por ahora, el panorama representa un contraste con los periodos de sequía que han afectado a la capital en años recientes. Más lluvia puede ayudar a recuperar los recursos hídricos, pero también obliga a mantener medidas de prevención ante tormentas cada vez más intensas durante la temporada.