Quienes disfrutan observar los fenómenos astronómicos ya tienen una fecha marcada en el calendario. El jueves 27 de agosto de 2026, el cielo regalará un eclipse lunar parcial que cubrirá hasta 96% de la superficie visible de la Luna, un evento que hará que el satélite natural adquiera el característico color rojizo por el que popularmente se le conoce como Luna de sangre.
El fenómeno podrá seguirse desde prácticamente toda la República Mexicana, siempre que las condiciones meteorológicas favorezcan un cielo despejado. Además, la visibilidad también abarcará gran parte de América, así como regiones de Europa, África y el oeste de Asia, por lo que millones de personas tendrán la oportunidad de observar este espectáculo natural.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), este será el último eclipse visible durante 2026 para México. A diferencia del eclipse solar total del próximo 12 de agosto, cuya trayectoria de observación estará limitada a zonas como España y Groenlandia, el eclipse lunar podrá apreciarse sin salir del país.
¿A qué hora será el eclipse lunar parcial de agosto de 2026?
Aunque el evento se extenderá por más de cinco horas, las etapas más importantes ocurrirán durante la noche del jueves 27 de agosto y los primeros minutos del viernes 28 de agosto. Según el portal especializado Time and Date, estos serán los horarios para el centro de México:
19:23:58 horas: comienza el eclipse penumbral.
20:33:54 horas: inicia el eclipse parcial.
22:12:53 horas: punto máximo del eclipse.
23:51:59 horas: concluye el eclipse parcial.
01:01:47 horas del 28 de agosto: finaliza el eclipse penumbral.
El momento más esperado llegará alrededor de las 22:12 horas, cuando la sombra de la Tierra cubrirá cerca del 96% del disco lunar. Aunque técnicamente será un eclipse parcial, la cobertura será tan amplia que la Luna presentará una apariencia muy similar a la de un eclipse total.
¿Por qué la Luna se verá roja y cómo puede observarse?
La NASA explica que un eclipse parcial de Luna ocurre cuando el Sol, la Tierra y la Luna se alinean de manera imperfecta, lo que provoca que el satélite atraviese únicamente una parte de la umbra terrestre, la zona de sombra más intensa proyectada por nuestro planeta.
Durante ese proceso, una parte de la luz del Sol logra atravesar la atmósfera terrestre antes de llegar a la superficie lunar. En ese recorrido, las longitudes de onda azules se dispersan con mayor facilidad, mientras que predominan los tonos rojizos y anaranjados, responsables del efecto visual conocido como Luna de sangre.
Una de las ventajas de este fenómeno es que no representa ningún riesgo para la vista. A diferencia de un eclipse solar, el eclipse lunar puede observarse a simple vista, sin necesidad de utilizar filtros especiales. Quienes cuenten con binoculares o un telescopio podrán apreciar con mayor detalle los cráteres lunares y el avance gradual de la sombra terrestre, aunque estos instrumentos no son indispensables para disfrutar del espectáculo.

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