Comprar una casa puede representar décadas de ahorro, créditos y esfuerzo familiar, pero protegerla frente a una emergencia todavía no es una práctica común en México. Aunque el país enfrenta de manera recurrente sismos, huracanes, lluvias intensas e inundaciones, únicamente alrededor de 26% de las viviendas cuenta con algún tipo de seguro, de acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
El problema se vuelve más evidente cuando se revisa cuántos propietarios contrataron una póliza porque realmente quisieron hacerlo. Apenas 6.5% de las viviendas está asegurado por decisión directa de sus dueños. Una buena parte de las demás coberturas existe porque forma parte de las condiciones de un crédito hipotecario, por lo que desaparece en muchos casos cuando termina el financiamiento o cuando el propietario deja de tener esa obligación.
Nuevo León protege más sus viviendas que el resto del país
La diferencia entre estados es considerable. Nuevo León registra una cobertura de 70.2%, el nivel más alto del país, mientras que Quintana Roo alcanza 55.3%, Coahuila 43.1%, Aguascalientes 40.6% y Sonora 40.1%. En otras palabras, hay entidades donde asegurar una vivienda es mucho más común que en el promedio nacional.
En el otro extremo aparecen estados donde la protección es mínima. Oaxaca registra apenas 6.5% de viviendas aseguradas, Chiapas 8%, Guerrero 11.6%, Zacatecas 14.4%, Puebla 14.8%, Michoacán 15.3%, Tabasco 15.6%, Tlaxcala 15.7%, Campeche 16.6% y Veracruz 17%. La Ciudad de México llega a 17.4%, pese a ser una entidad con una larga historia de afectaciones por movimientos sísmicos.
¿Por qué tan poca gente asegura su casa en México?
Las razones no se reducen únicamente al dinero. Entre los principales frenos aparecen el desconocimiento sobre cómo funciona una póliza, la dificultad que algunas personas perciben en las condiciones de los contratos y la idea de que asegurar una vivienda representa un gasto demasiado alto. Carlos Jiménez, director de Daños y Automóviles de la AMIS, ha señalado que existen opciones accesibles y que el costo depende de factores como el valor del inmueble, su ubicación y las coberturas elegidas.
La percepción sobre el precio también contrasta con otros gastos habituales. Como referencia, un teléfono inteligente de gama media puede costar entre 3 mil y 10 mil pesos, según The Competitive Intelligence Unit. En el caso de un seguro de vivienda no existe una tarifa única, pero especialistas señalan que una cobertura básica puede resultar más accesible de lo que muchos propietarios imaginan.
La poca contratación no se limita al patrimonio inmobiliario. La Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024 señala que sólo 22.9% de las personas de entre 18 y 70 años tenía algún tipo de seguro. Entre quienes nunca han contratado uno, 33.7% respondió que no lo necesita o no le interesa; 24% mencionó problemas económicos o ingresos variables; 15.4% considera que son demasiado caros y 12.8% admitió no saber cómo funcionan o dónde contratarlos.
El resto de las respuestas muestra otras barreras: 8.8% aseguró que nunca le han ofrecido un seguro, 3.5% dijo desconfiar de las compañías aseguradoras y 1.2% afirmó que prefiere enfrentar una emergencia con sus propios ahorros.

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