La llegada del féretro de Luis Ángel “N” a El Aguajito, Ahome, Sinaloa, estuvo acompañada por el ruido de decenas de motocicletas. El adolescente, de 16 años, regresó a la comunidad donde creció después de morir tras una riña familiar ocurrida en Santa Cruz, Sonora. Su despedida rápidamente llamó la atención por la forma en que sus amigos decidieron recordarlo.
El funeral se alejó de la imagen tradicional de un velorio silencioso. Hubo música, fotografías, coronas de flores, bebidas y cigarrillos alrededor del ataúd, además de una imagen de la Santa Muerte. Las motocicletas permanecieron como parte de la despedida, mientras jóvenes cercanos al adolescente se reunieron para acompañar sus restos.
Riña familiar terminó en tragedia
Los hechos que terminaron con la vida de Luis Ángel ocurrieron la noche del miércoles 26 de agosto. De acuerdo con los reportes citados por medios locales, su hermano, de 15 años, habría llegado al domicilio familiar presuntamente bajo los efectos del alcohol y comenzó una discusión con su madre.
Luis Ángel intervino para defenderla, pero el conflicto habría escalado hasta convertirse en una pelea entre ambos hermanos. Durante el enfrentamiento, el adolescente de 15 años presuntamente tomó un cuchillo de cocina y lesionó a Luis Ángel en la espalda. La víctima fue trasladada primero a un centro de salud y posteriormente a un hospital de Nogales.
Pese a que los médicos intentaron reanimarlo, Luis Ángel murió como consecuencia de un choque hipovolémico provocado por una herida punzocortante. El presunto responsable fue detenido en flagrancia por elementos de la Policía Estatal y quedó a disposición del Ministerio Público Especializado en Justicia para Adolescentes. Por tratarse de un menor, su identidad se mantiene en resguardo.
Despedida de Luis entre motos, huapango y machetes
Días después a la tragedia, los restos del joven fueron trasladados nuevamente a El Aguajito. Sus amigos prepararon una despedida en la que las motocicletas, el huapango y otros elementos asociados con su grupo de pertenencia ocuparon un lugar central. En las imágenes difundidas también aparece el número “02” sobre el ataúd.
Durante el velorio, algunos jóvenes bailaron alrededor del féretro mientras sonaban huapangos y corridos. También aparecieron machetes, objetos que pueden tener usos cotidianos en comunidades rurales, pero que en este contexto fueron utilizados como parte de la identidad y representación del grupo de amigos.

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