Después de abandonar el fraccionamiento Grand Viure, en Atizapán de Zaragoza, donde fueron asesinados Jonathan Samuel Meléndez Ochoa, músico y productor vinculado con Camilo Séptimo, su esposa embarazada, su hija de tres años y una trabajadora del hogar, Diego Sebastián “N” se habría trasladado a la Ciudad de México con la intención de cenar tacos, de acuerdo con la reconstrucción de sus movimientos posteriores al multihomicidio.

AD Noticias reportó que Diego “N” acudió a El Charco de las Ranas, ubicado sobre avenida Mixcoac, después de abandonar el conjunto residencial. Al llegar encontró que el establecimiento ya no tenía servicio, por lo que continuó su trayecto hacia la colonia Del Valle. La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM), por su parte, había informado que el investigado acudió a “un conocido restaurante” para comer tacos, sin hacer público el nombre del establecimiento.

Diego Sebastián “N” se habría trasladado a la Ciudad de México con la intención de cenar tacos / Especial

Diego “N” habría ido por tacos después del multihomicidio

El recorrido hacia la taquería forma parte de la reconstrucción de las horas posteriores al crimen realizada a partir de cámaras de videovigilancia, registros de acceso y salida del fraccionamiento, testimonios y diferentes indicios localizados durante las investigaciones. Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” son investigados por su probable participación en el multihomicidio y será la autoridad judicial la encargada de determinar sus responsabilidades.

Las cámaras del complejo habitacional registraron a las 17:23 horas el ingreso de un automóvil Kia gris conducido por Gerardo “N”, mientras Diego Sebastián viajaba como acompañante. Un minuto después, este último apareció en uno de los elevadores del conjunto residencial, donde permaneció durante las horas en las que, según la investigación ministerial, ocurrieron los asesinatos.

La Fiscalía estableció que Diego mantenía una relación de confianza con Jonathan, circunstancia que habría facilitado su ingreso al lugar. Dentro del departamento se encontraba inicialmente una trabajadora de 21 años identificada por las autoridades con las iniciales A.R.V., mientras que posteriormente arribó A.P.G.B., esposa del músico, de 35 años y con cuatro meses de embarazo, acompañada de sus hijos.

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Jonathan Meléndez habría advertido que algo podía suceder

Jonathan llegó al fraccionamiento aproximadamente a las 19:28 horas, a bordo de una Chevrolet Suburban blanca y acompañado por un amigo. De acuerdo con la declaración que posteriormente rindió este testigo ante el Ministerio Público, el músico mostró preocupación antes de ingresar al inmueble y le pidió que permaneciera pendiente.

“Espérame aquí abajo, si no contesto pide ayuda”.

El amigo aseguró que percibió miedo en Jonathan y comenzó a enviarle mensajes después de que ingresara al edificio. Al no obtener respuesta, acudió con el personal de seguridad del fraccionamiento para solicitar ayuda.

A las 19:41 horas, una cámara registró nuevamente a Diego Sebastián en el estacionamiento y, dos minutos más tarde, aproximadamente a las 19:43, el Kia gris abandonó Grand Viure con Diego y Gerardo a bordo. De acuerdo con la reconstrucción de la Fiscalía, las cuatro víctimas habrían perdido la vida dentro del periodo comprendido entre las 17:30 y las 20:00 horas.

Diego “N” acudió a El Charco de las Ranas, ubicado sobre avenida Mixcoac / Especial

Diego “N” habría amenazado a testigos antes de escapar

La salida del complejo residencial también forma parte de las indagatorias. Según el testimonio del amigo de Jonathan, Diego Sebastián habría utilizado un arma para obligar al personal de seguridad privada a permitirle abandonar el lugar sin que el automóvil fuera revisado.

El investigado presuntamente insultó y amenazó a una trabajadora encargada de la seguridad y después habría advertido directamente al amigo de Jonathan sobre las consecuencias de revelar que lo había visto.

“Donde se te ocurra decir que me viste, te voy a matar como a tus amigos”.

Las investigaciones posteriores establecieron además que el Kia gris utilizaba placas de circulación sobrepuestas. La unidad fue localizada y asegurada posteriormente en el fraccionamiento Héroes Tecámac, sección Bosques, convirtiéndose en uno de los elementos utilizados por las autoridades para reconstruir los movimientos de los investigados.

El presunto asesino fue detenido en menos de 12 horas tras escapar de la casa del músico / Especial

¿Buscaban millones en bitcoins?

Una de las principales líneas de investigación apunta a un posible móvil económico. Según los actos de investigación referidos por la Fiscalía, Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” habrían buscado una denominada “caja fría” o cartera fría, dispositivo físico utilizado para proteger las claves que permiten acceder a criptomonedas.

La hipótesis señala que ambos suponían que mediante dicho dispositivo podrían acceder a una cantidad millonaria en bitcoins. Una cartera fría no contiene físicamente las criptomonedas, sino que almacena fuera de internet las claves privadas necesarias para acceder y disponer de los activos digitales asociados.

De acuerdo con la Fiscalía, Diego Sebastián habría ofrecido a Gerardo “N” 2 millones de pesos “por la ayuda” una vez que consiguieran acceder a los recursos. Las investigaciones también señalan que desde el 31 de agosto, un día antes del crimen, y durante la mañana del 1 de septiembre, Diego le habría pedido conseguir diferentes objetos.

Entre ellos figuraban un desarmador plano, uno de cruz, aparatos electrónicos, cinchos grandes, guantes negros utilizados para tatuajes y cubrebocas. Los cinchos y un rollo de cinta adhesiva industrial tendrían correspondencia con objetos empleados para maniatar a las víctimas y con indicios posteriormente encontrados dentro del automóvil Kia.

Fiscalía investiga el uso de un arma con silenciador

Otro de los elementos incorporados a la investigación es el presunto uso de un arma equipada con silenciador. Vecinos entrevistados por las autoridades afirmaron que no escucharon detonaciones durante el periodo en el que ocurrieron los asesinatos, circunstancia que la investigación relaciona con la posible utilización de este dispositivo.

La Fiscalía atribuyó a Diego Sebastián “N” una declaración sobre lo que presuntamente habría hecho posteriormente con el arma. “La desensamblé y aventé a una barranca”.

Hasta la información difundida inicialmente por las autoridades no se había hecho público que el arma hubiera sido recuperada. Las investigaciones deberán establecer además mediante pruebas periciales el tipo de arma utilizada y su relación con las lesiones de las víctimas.

De Grand Viure a El Charco de las Ranas

Después de abandonar el fraccionamiento, la ruta reconstruida de Diego Sebastián “N” continuó hacia la Ciudad de México. Es en este punto donde aparece uno de los detalles que más ha llamado la atención sobre sus movimientos posteriores al multihomicidio.

AD Noticias confirmó que el investigado acudió a El Charco de las Ranas, sobre avenida Mixcoac, con la intención de comer tacos. El establecimiento ya no se encontraba dando servicio cuando llegó, por lo que Diego habría continuado hacia la colonia Del Valle.

La Fiscalía había informado previamente sobre este movimiento, aunque únicamente señaló que el investigado acudió a “un conocido restaurante” con la intención de comer tacos. La identificación de El Charco de las Ranas aporta ahora un punto concreto al recorrido que las autoridades y medios han reconstruido después de la salida de Grand Viure.

Diego “N” y Gerardo “N” fueron detenidos

Los movimientos posteriores de ambos investigados fueron seguidos como parte de un operativo en el que participaron autoridades del Estado de México y de la Ciudad de México. La Fiscalía mexiquense informó que Diego Sebastián “N” y Gerardo “N” fueron detenidos después de ocho horas con 45 minutos de actos de investigación, realizados en coordinación con autoridades federales y capitalinas.

Gerardo “N” fue detenido primero y posteriormente se consiguió la captura de Diego Sebastián. Las autoridades consideraron que este último presentaba un riesgo elevado de abandonar el país, tomando en cuenta su condición de múltiple nacionalidad y su capacidad económica.

El caso continúa bajo investigación y las diferentes evidencias recabadas deberán ser presentadas ante las autoridades judiciales. La visita a El Charco de las Ranas representa solamente uno de los movimientos posteriores que forman parte de la reconstrucción de una investigación mucho más amplia, cuyo objetivo será establecer el móvil, la participación de cada uno de los detenidos y la secuencia completa del multihomicidio de Jonathan Meléndez, su esposa, su hija y la trabajadora del hogar.