Para millones de personas, tomar una taza de café por la mañana es parte indispensable de su rutina, ya sea para despertar, combatir el cansancio o mantenerse concentradas durante el trabajo. Sin embargo, los efectos de esta bebida podrían ir más allá de la energía que proporciona la cafeína, pues una investigación científica encontró que su consumo habitual está relacionado con cambios en las bacterias del intestino y en algunas funciones del cerebro, como la memoria, la atención y el comportamiento.

El estudio, publicado en la revista científica Nature Communications, analizó la relación entre el café, la microbiota intestinal y los procesos cognitivos, con el objetivo de comprender mejor cómo interactúan los componentes de esta bebida con el organismo. Aunque los resultados mostraron diferencias entre las personas que consumían café y aquellas que no lo hacían, los investigadores señalaron que todavía no existen pruebas suficientes para afirmar que tomar café perjudique la salud intestinal o provoque problemas de memoria.

Tomar una taza de café por la mañana es parte indispensable de la rutina de miles de personas / Magnific

¿Qué le pasa a tu intestino cuando tomas café todos los días?

Una de las principales áreas de interés de la investigación fue la microbiota intestinal, es decir, el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro intestino y participan en distintos procesos del organismo. Estas bacterias intervienen en la transformación de sustancias presentes en los alimentos y pueden relacionarse con funciones que van más allá de la digestión, por lo que los científicos buscan comprender su papel en la comunicación entre el intestino y el cerebro.

Para realizar el análisis, los investigadores trabajaron con 62 adultos sanos de entre 30 y 50 años, divididos entre personas que consumían café habitualmente y quienes no tenían esa costumbre. El grupo de consumidores suspendió la bebida durante dos semanas y posteriormente la incorporó nuevamente a su rutina durante tres semanas, utilizando café con cafeína o descafeinado. Durante las distintas etapas se recopilaron muestras para estudiar la microbiota y los metabolitos intestinales, además de realizar evaluaciones relacionadas con la memoria, el estado de ánimo y determinadas características del comportamiento.

Los resultados mostraron que el consumo habitual de café estaba asociado con diferencias en la composición de las bacterias intestinales, particularmente con una mayor presencia relativa de microorganismos de los géneros Cryptobacterium y Eggerthella. También se identificaron variaciones en sustancias como el ácido indol-3-propiónico, el indol-3-carboxaldehído y el ácido gamma-aminobutírico, conocido como GABA, que participa en la regulación de la actividad del sistema nervioso. Sin embargo, los especialistas no pudieron determinar que estos cambios fueran necesariamente positivos o negativos para la salud.

Una investigación encontró que el consumo habitual de café está relacionado con cambios en las bacterias del intestino / Magnific

¿El café puede afectar la memoria y el funcionamiento del cerebro?

Otro de los hallazgos estuvo relacionado con las diferencias observadas en algunas pruebas cognitivas y de comportamiento. Al comenzar el estudio, los participantes que acostumbraban beber café registraron puntuaciones más elevadas en determinadas escalas de impulsividad y reactividad emocional, mientras que quienes no consumían la bebida obtuvieron mejores resultados en algunas evaluaciones de memoria.

No obstante, esto no significa que el café provoque impulsividad o pérdida de memoria. Los investigadores identificaron asociaciones entre los hábitos de consumo y los resultados de las pruebas, pero no demostraron que la bebida fuera la causa directa de esas diferencias. Además, el número reducido de participantes impide extender las conclusiones a toda la población, ya que los efectos podrían variar según las características y costumbres de cada persona.

Durante la etapa en la que se suspendió y posteriormente se retomó el consumo de café también aparecieron modificaciones en algunas mediciones. Por ejemplo, los participantes que recibieron café descafeinado mostraron mejoras en determinadas pruebas de memoria, mientras que quienes tomaron café con cafeína presentaron variaciones en algunas evaluaciones relacionadas con la ansiedad y el rendimiento cognitivo. Los resultados fueron distintos entre grupos y no permiten concluir que una de las dos versiones de la bebida sea mejor para el cerebro.

Especialistas analizaron la relación entre el café, la microbiota intestinal y los procesos cognitivos / Magnific

¿Qué relación existe entre el intestino y el cerebro?

Los científicos también analizaron el llamado eje intestino-cerebro, un sistema de comunicación mediante el cual el aparato digestivo y el sistema nervioso intercambian señales. Esta conexión ha despertado interés porque los microorganismos intestinales pueden intervenir en la producción y transformación de sustancias relacionadas con diferentes procesos del organismo, incluidos algunos que participan en la actividad cerebral.

En el caso del café, la investigación plantea que sus efectos no dependen exclusivamente de la cafeína. La bebida también contiene compuestos vegetales, entre ellos sustancias fenólicas, que pueden interactuar con los microorganismos intestinales. Esto ayudaría a explicar por qué se observaron cambios en la microbiota incluso cuando los participantes consumieron café descafeinado.

Los investigadores encontraron asociaciones entre determinadas sustancias intestinales y los resultados de algunas pruebas cognitivas. Sin embargo, no fue posible demostrar que los cambios en las bacterias del intestino fueran responsables de las diferencias observadas en la memoria o el comportamiento. Para establecer esa relación sería necesario realizar nuevas investigaciones que permitan identificar con mayor precisión los mecanismos involucrados.

¿Qué pasa si dejas de tomar café durante dos semanas?

Una parte importante del estudio consistió en observar qué ocurría cuando los consumidores habituales dejaban de beber café temporalmente. Durante las dos semanas de suspensión se registraron variaciones en algunas sustancias presentes en las muestras intestinales, mientras que la reintroducción de la bebida durante las siguientes tres semanas estuvo acompañada de nuevos cambios.

Estas observaciones sugieren que los hábitos de consumo pueden relacionarse con modificaciones en el entorno intestinal, pero no demuestran que dejar el café produzca automáticamente beneficios digestivos o cognitivos. Tampoco significa que volver a tomarlo provoque daños, pues las variaciones detectadas no fueron clasificadas de manera general como perjudiciales.

Otro aspecto relevante es que el estudio incluyó tanto café convencional como descafeinado, lo que permitió observar que algunos de los cambios registrados podrían estar relacionados con componentes distintos de la cafeína. Esto abre nuevas posibilidades de investigación sobre la manera en que los compuestos naturales del café interactúan con la microbiota y con otros procesos del organismo.