Juan Pérez, el 'Güerito de Tepito', tiene calibre de estrella y va por el buen camino. Este sábado por la noche consiguió su tercera victoria como profesional, luego de vencer a Osvaldo Morales por decisión unánime en el Gimnasio Olímpico Juan de la Barrera.
El nocaut sigue sin aparecer en la naciente carrera del Güerito, pero eso, a sus 16 años de edad, es lo que menos debe buscar.
A esta edad, lo importante es obtener toda la experiencia posible, boxear lo más que pueda y tener combates como el de esta velada, pues el Terrible salió respondón y, pese a tener a la afición en contra, puso en predicamentos al representante del Barrio Bravo.
El Güerito tomó confianza conforme avanzó la pelea
Los primeros dos asaltos fueron de estudio, los clásicos en los que los boxeadores buscan medir la intensidad y las condiciones que trae el rival.
Para el tercer round, el Güerito se soltó y ganó confianza, al grado de que por momentos se dio el lujo de guardar su mano derecha y lanzar jabs únicamente con la izquierda.
Pero el Terrible reaccionó y niveló la balanza, aunque ninguno de los dos mostraba el poder suficiente para mandar al otro a la lona.
Morales intensificó sus golpes y en reiteradas ocasiones lanzó combinaciones sobre su rival. Fue en esos momentos cuando el Güerito mostró su velocidad y sus movimientos de cintura y cabeza para esquivar los golpes.
Juan Pérez mostró madurez para llevarse la victoria
El quinto asalto parecía dejar claro que la única manera de que Morales ganara sería por nocaut, y lo sabía. Por eso, en varias ocasiones invitó a Juan a fajarse, pero inteligentemente el Güerito mantuvo la distancia y evitó entrar en intercambios innecesarios.
Al final, después de los seis asaltos pactados, los jueces le dieron la victoria al tepiteño por doble 58-56 y un 59-55.
De esta manera, Juan Pérez extendió su marca a 3-0 como profesional y mantiene intacta su ilusión de cerrar el año con una pelea más, posiblemente en noviembre.
Con apenas 16 años, el ‘Güerito de Tepito’ continúa dando pasos firmes en su carrera y, más allá de buscar desesperadamente el nocaut, cada combate representa una nueva oportunidad para seguir aprendiendo y demostrar que puede convertirse en una de las figuras del futuro del boxeo mexicano.

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