El fenómeno de El Niño vuelve a generar preocupación a nivel internacional. Organismos como el Programa Mundial de Alimentos (PMA) advirtieron que este episodio podría convertirse en uno de los más intensos de los últimos años, con posibles repercusiones en la producción de alimentos, el acceso al agua y la economía de diversos países de América Latina.
Aunque sus impactos varían de una región a otra, especialistas prevén que en México este fenómeno podría favorecer un escenario marcado por sequías, menor producción agrícola, presión sobre el precio de algunos alimentos y modificaciones en la actividad pesquera.
¿Qué es El Niño?
El Niño es un fenómeno climático que se presenta cuando las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial registran un calentamiento superior a lo habitual durante varios meses.
Esta variación modifica la circulación atmosférica y altera los patrones de lluvia y temperatura en distintas partes del mundo. Como consecuencia, mientras algunas regiones experimentan lluvias intensas e inundaciones, otras enfrentan periodos prolongados de sequía.
Los riesgos para el país
En México, los efectos pueden manifestarse de manera distinta dependiendo de la zona, aunque los especialistas coinciden en una serie de escenarios que se mantienen bajo vigilancia.
Entre los principales impactos previstos se encuentran:
Mayor probabilidad de sequías en el norte y centro del país.
Disminución del agua almacenada en presas y sistemas de riego.
Mayor riesgo de incendios forestales.
Reducción en el rendimiento de algunos cultivos.
Presión sobre los precios de diversos alimentos.
Los expertos señalan que estos efectos no necesariamente ocurrirán al mismo tiempo ni con la misma intensidad, pero forman parte de los escenarios que monitorean las instituciones dedicadas al estudio del clima.
Las regiones con mayor riesgo
De acuerdo con antecedentes de eventos anteriores de El Niño, los estados del norte y centro de México suelen ser los más propensos a registrar déficit de lluvias.
Esta situación puede afectar tanto a las zonas urbanas como a las agrícolas y ganaderas, ya que disminuye la humedad del suelo y aumenta la demanda de agua para consumo humano y actividades productivas.
Asimismo, la falta de precipitaciones durante varios meses incrementa el riesgo de incendios forestales y reduce los niveles de almacenamiento en las presas.
Cultivos en la mira
El sector agrícola es uno de los más vulnerables ante este fenómeno. Las altas temperaturas y la escasez de lluvia pueden afectar el rendimiento de cultivos esenciales para el consumo nacional, entre ellos:
Maíz
Frijol
Caña de azúcar
Café
En el sector ganadero también podrían presentarse complicaciones derivadas de la reducción de pastizales, la falta de agua y el aumento del estrés térmico en los animales, factores que elevan los costos de producción.
¿Subirán los precios?
Los especialistas advierten que existe la posibilidad de un incremento en el precio de algunos alimentos si disminuye la producción agrícola y se combinan otros factores como el aumento en los costos de fertilizantes, combustibles y transporte.
No obstante, esto no significa que todos los productos registren aumentos de manera inmediata, sino que algunos cultivos podrían ver reducida su oferta si las condiciones climáticas afectan las cosechas.
En caso de que los alimentos básicos presenten incrementos sostenidos, las familias con menores ingresos serían las más vulnerables, ya que destinan una mayor parte de su presupuesto a la compra de productos esenciales.

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