Con la visibilidad que tienen a nivel mundial, los futbolistas profesionales en ocasiones se convierten en ejemplos a seguir, tanto en sus gestos malos como en los buenos, que en ocasiones pasan desapercibidos.
Entre esta última categoría se dio el gesto del portero francés Alphonse Areola, en la más reciente jornada de la Premier League, en el partido entre el West Ham y el Newcastle, celebrado en el Estadio Olímpico de Londrés y que finalizó con un empate a dos goles.
